María Beunza y las Innovactoras, a escena

Ningún pesimista ha descubierto nunca el secreto de las estrellas, o navegado hacia una tierra sin descubrir, o abierto una nueva esperanza en el corazón humano”. Estas palabras de Helen Keller, la primera persona sorda y ciega que obtuvo un título universitario, definen a la perfección el espíritu de las Innovactoras. Ellas son veinticuatro mujeres extraordinarias que conviven en nuestro ecosistema, aportando a la sociedad día a día profesionalidad, pasión, decisión y coraje en ámbitos tan dispares como la ciencia, la tecnología, la empresa o la educación.

María Beunza es la persona que se ha encargado de reunirlas y de darles visibilidad a través de un proyecto transversal que lleva el nombre de Innovactoras, que es una página web, un libro y una iniciativa que posee todos los mimbres necesarios para convertirse en un movimiento social.

Además, es la plasmación del sueño de María,  una de esas personas capaces de mover  montañas con su trabajo y entusiasmo, y de generar un caudal de energía positiva a su alrededor. Licenciada en Administración y Dirección de Empresas, posee una dilatada experiencia nacional e internacional en diferentes sectores empresariales impulsando y coordinando programas de innovación y desarrollo del talento, además de formar parte de la consultora de innovación Happeninn.

Se acabó lo de ciencias o letras, me dice María en una conversación mientras preparamos la entrevista. Y eso también habla de su filosofía a la hora de encarar este proyecto. No a las etiquetas, no a los entornos tóxicos y menguantes, no a los límites. Y sí, un sí grande y con mayúsculas a potenciar lo mejor de lo que somos, a la creatividad, a la pasión y al trabajo bien hecho, como el de estas mujeres inspiradoras, activas y proactivas que dan vida al proyecto y al libro ‘Innovactoras’.

 

Algunas de las innovactoras que participaron en el acto de presentación en Condestable el pasado 9 de febrero, Día Internacional de la mujer y la niña en la Ciencia.

Sopa de Letras: ¿Hubo un primer momento, una primera intuición que desencadenó el proyecto Innovactoras? ¿Cuál fue el origen de todo?

María Beunza: Debe ser que en mi etapa estudiantil lo de poner copas me hizo proclive a los combinados… Hay varios ingredientes en este cocktail: la ausencia de buenos referentes en el día a día (de los malos ya oímos y leemos bastante), la necesidad de desmitificar la innovación como algo propio de grandes genios -que nos lleva a organizar cada cuatro meses los Juevinnshow-, el afán de demostrar que se puede innovar en cualquier ámbito y finalmente, el conocer por mi trabajo a muchas “tipazas” que innovan pero no siempre tienen visibilidad.
El click que desencadenó el proyecto fue, para variar, un dibujo en una servilleta tomando café con Ana Belén Albero, una Innovactora que siempre apoya las iniciativas constructivas. En una cafetería de Pamplona nos inventamos el nombre y dada la necesidad de referentes de innovación accesibles, Editorial Eunate se sumó y el SNE consideró interesante apoyarnos cofinanciando el proyecto. Eso sí, teníamos mes y medio para desarrollarlo. Nunca pensamos que fuera imposible…

SDL: El proyecto llega, además, en un momento en que la sociedad pide a gritos una mayor visibilidad para las mujeres que están al frente de tantos ámbitos, aportando y generando, no solo riqueza sino cantidades ingentes de talento e inspiración. Es el perfil de las innovactoras.

MB: Las Innovactoras son mujeres sí y no estoy segura de que la sociedad pida que se visibilicen mujeres. Lo que sí sé es que necesitamos y queremos referentes de “gente buena y buena gente” que nos resulten accesibles, creíbles y cercanos. Hay demasiados estereotipos y las personas que construyen y aportan, son las que encuentran soluciones. Nos sobran generadores de problemas, creyentes en el “siempre se ha hecho así” y practicantes del “cualquier tiempo pasado fue mejor”.
Las mujeres, como bien explicó Gloria González en la presentación del proyecto, dudamos algo más sobre nuestras capacidades y la humildad es fantástica, pero sin caer en la soberbia, debemos creer más en nosotras mismas.
Lo que tienen en común las Innovactoras es, sobre todo, una gran aptitud que han trabajado con esfuerzo y una actitud positiva, valiente y colaborativa para crear el futuro. Esas “competencias” son críticas ante los retos actuales y sabemos que las palabras convencen y el ejemplo arrastra. Además se desempeñan en áreas muy variadas y relevantes: ciencia, tecnología, empresa, educación…

SDL: Son 24, como tú misma sueles decir, “tipazas” magníficas a las que yo también admiro y en muchos casos conozco personalmente. Pero, ¿por qué ellas y no otras?

MB: Con toda honestidad, porque están en nuestro ecosistema de innovación. Con la mayoría hemos colaborado directamente en alguna ocasión y otras han sido “postuladas” por personas con las que colaboramos frecuentemente y saben descodificar el concepto “tipaza” que yo utilizo con frecuencia.
Nos gustaría ampliar el alcance del proyecto y sumar a muchas más. Antes de presentarlo, ya nos habían planteado más Innovactoras que aún no hemos podido incorporar… Estamos buscando financiación porque en nuestro caso, es un proyecto de RSC de Happeninn.

SDL: ¿Es mucho pedir si te pregunto por un rasgo que destacarías en particular de cada una de ellas?

MB: Permíteme sugerir a quien lea la entrevista que bucee en el libro o en la web y saque sus propias conclusiones. La innovación permite diferenciarse, pero el enfoque ha sido el de las muy necesarias cualidades que tienen en común: iniciativa, curiosidad, dinamismo, persistencia, cooperación y visión de futuro.

SDL: ¿Cuánto coraje y valentía hace falta para innovar?

MB: No tanto como se cree. Tiene mucho más de transpiración que de inspiración. A innovar se aprende innovando. Hay quienes lo hacen por convicción para anticiparse o adaptarse, hay quienes lo hacen porque no queda más remedio para sobrevivir y a veces, llegan tarde. La cultura de penalizar el error y el exagerado sentido del ridículo que hay no ayudan, eso es cierto. Yo repito a mis hijos algo que mi abuela me decía con frecuencia: “Vergüenza, para pecar”
Personalmente creo que instalarse en la queja por los cambios o quedarse quieta mientras deciden por ti es un modo de vida muy poco atractivo. Prefiero crear mi futuro a dejarlo en manos de terceros y eso, pasa por estar atenta e innovar.

María Beunza, en la presentación de ‘Innovactoras’, hace unos días.

SDL: Pero además, que quien innove sea una mujer es doblemente costoso, aunque nos duela, sigue siendo así…

MB: En nuestro trabajo no nos encontramos muchas mujeres dirigiendo empresas o departamentos de innovación, es cierto, pero hay mujeres muy innovadoras. Sin ir más lejos, las Innovactoras.
Pienso que la actitud es la variable más crítica y las autolimitaciones son una barrera muy potente. Creo que Séneca decía que no nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.

SDL: Existe una forma de medir la actitud “innovactora”, cinco para ser más exactos según Christensen. ¿Cuáles son?

MB: Clayton Christensen, profesor de Harvard y un referente mundial en innovación, propuso el término Innovación Disruptiva. Un tipo de innovación para “matrícula de honor” porque supone la creación de algo totalmente nuevo para todos.
Dos profesores de INSEAD le preguntaron años después: “exactamente, ¿de dónde vienen estas innovaciones disruptivas?” Y entonces decidió coordinar un estudio de ocho años para conocer mejor a la gente innovadora. Mantuvo entrevistas y recopiló datos de 500 personas innovadoras y de más de 5.000 directivos en 75 países. Luego escribió un libro, que ya es un clásico en el mundo de la innovación: “El ADN del Innovador” para mostrar sus conclusiones y proponer recomendaciones.
Por fortuna, lo que tenían en común las personas que innovaban no era una cuestión genética, sino una serie de conductas: Observan, se cuestionan, asocian ideas, tejen redes y experimentan. Esto quiere decir que la persona innovadora no nace sino que se hace a base de formación y entrenamiento ¿Gran noticia, no? El sistema formativo y educativo debe tener esto en cuenta en estos tiempos de aceleración. Creo que también aplica a las mujeres, aunque en el paper del estudio sólo citan a una. Escribí a uno de los autores del estudio para preguntarle por el porcentaje de féminas y aún no me ha contestado.

SDL: ¿Cuáles han sido las reacciones al presentar el proyecto? Quiero decir, ¿recuerdas quién fue la primera persona a la que le hablaste de la idea y su reacción? ¿Y cómo han respondido las entrevistadas cada vez que les comentabas que querías contar con ellas?

MB: Ya te he hablado de la servilleta y del equipo del SNE. La idea de disponer de testimonios en primera persona y de referentes actuales y accesibles le ha gustado a todo el mundo. En cuanto a ellas, las innovactoras, lo han aceptado con mucha ilusión y han mostrado un agradecimiento enorme que, dados sus perfiles tan potentes, me sorprendió la verdad. Una de ellas (permíteme que no la mencione) vive inmersa en multitud de proyectos y me dijo “está bien, lo hago porque eres tú”. Como la conozco, me reí y se lo agradecí enormemente.

SDL: Creo que es todo un acierto que hayas contado también con un grupo de niños encargados de las ilustraciones. ¿Cómo surgió esa idea?

MB: Me preocupa y me ocupa la educación y, en la medida de mis posibilidades, trato de involucrar a mis alumnos y a mis hijos en proyectos reales (aprendemos mucho más con la práctica que con sólo la teoría). Los vídeos y fotografías han sido editados por Fátima Rosell, una alumna de la Facultad de Comunicación con un entusiasmo y una capacidad de trabajo que son admirables.
El hecho de participar en un libro es un reto bonito y ayudaba a la chavalería a reflexionar sobre las mujeres y la innovación. Por fortuna, Jesuitinas se suma a nuevos proyectos, es permeable y flexible y orquestó en un tiempo record el proyecto para que 250 alumnos de entre 12 y 13 años reflexionaran y plasmaran sus percepciones. Ha sido un aprendizaje en sí mismo y de hecho, ha supuesto sacar a la luz los estereotipos sobre las mujeres que existen socialmente: víctimas, objetos y superwoman por ejemplo, como bien describieron sus profes en la presentación. Queda camino por recorrer pero su implicación demuestra que se pueden hacer las cosas de otra manera.
En unos días estaremos por allí con algunas Innovactoras que quieren conocerles y darles las gracias.
Seguro que los vídeos y el libro (si se lo leen) permitirán cambiar sus percepciones.

SDL: Hay libro en papel, pdf y también info en tu web. ¿Alguna instrucción específica para hacernos cuanto antes con el proyecto en cualquiera de sus formatos?

MB: En la web www.innovactoras.eu se puede descargar gratuitamente el ebook y se puede conocer a cada Innovactora pues dispone de una sección en que se resume su trayectoria y de un vídeo en que la cuentan y ofrecen sus aprendizajes y recomendaciones.
El libro “físico” ha sido enviado a las Innovactoras y a personas e instituciones que pueden ayudar a ofrecer buenos referentes de innovación.
En pocos días estará a la venta en librerías para quien lo quiera en papel. Tambien se puede adquirir en la web de Ediciones Eunate. Queremos dedicar un porcentaje de las ventas a becar a una niña con medios escasos para acceder un grado de la A de STEAM.

SDL: Me encanta el proverbio africano con el que terminas el libro: “Si piensas que eres demasiado pequeño como para hacer una diferencia, es porque no has dormido nunca con un mosquito en una habitación”. Toda una declaración de intenciones.

MB: Ese proverbio me lo sugirió Ana Belén Albero y me pareció genial que cerrara el libro tras la sección de herramientas sencillas para innovar. Es muy cierto y muy acorde a lo que proponemos. La cita que se utiliza al inicio “Ningún pesimista ha descubierto nunca el secreto de las estrellas, o navegado hacia una tierra sin descubrir, o abierto una nueva esperanza en el corazón humano.” me inspira también mucho, máxime, viniendo la primera persona sorda y ciega que accedió a una carrera universitaria.
Como bien dices, en cualquier momento y en cualquier ámbito podemos encontrar soluciones mejores que aportan valor.


Las Innovactoras con nombres y apellidos: Iranzu Lamberto de IKAN BIOTECH. ZEBRAFISH LAB, Ana Monreal DIR. SIREA Y SOCIA IAR, Gloria González de TERAPIA GENICA CIMA, Elisa Martin Garijo DIRECCIÓN INNOVACIÓN IBM, Antonella Broglia deTED/ASHOKA/, Montserrat del Pozo de NAZARET/COLE MONTSE, Nora Alonso de IDEN, Bárbara de Aymerich de ESPICIENCIA, Ainara Zubillaga DIR. EDUCACIÓN Y FORMACIÓN COTEC, Ascen Cruchaga CEO ORBITAL CS, Manuela Gómez de FRUTAS MANUELA, Diana González de PLANETARIO, Charo Marcos Editora Kloshletter, Mónica Cantón de Celis de DFC SPAIN, Ana Belén Albero de ASOCIACIONISMO E INDUSTRIAS CREATIVAS Y CULTURALES, Sandra Zabala de UCASAL y RRHH Specterman, Nerea Martinez de ESPICIENCIA, Desirée Arellano de KAPITANA GOURMAND, Montserrat Álvarez de HEIMAT ATLANTICA, Marga Gutiérrez de CLUSTER AUDIOVISUAL DE NAVARRA, Susana Aguilera de INNOVACIÓN EDUCATIVA, Ana Ormaechea de CUONDA y Teresa Tarragó de IPROTEOS.

Portada del libro, de Ediciones Eunate.

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