"En cuanto me entero del precio del reloj decido devolverlo, sin que nadie me instase"
Tiene motivos para querer olvidar cuanto antes este verano en el que su nombre y su fotografía ha ocupado tantas páginas en los periódicos y muchos minutos en programas de televisión. En julio paseó sus últimos Sanfermines como alcaldesa de Pamplona tras once años en el cargo. En agosto visitó decenas de localidades navarras donde, dentro de poco, reclamará el voto como candidata a la presidencia del Gobierno. Hasta ahí, todo bien.
Pero las últimas páginas del calendario del verano se le han tornado mucho menos agradables. Ha iniciado los trámites para poner fin a sus 21 años de matrimonio con el arquitecto Pucho Vallejo y ha visto cómo su segunda vivienda, en una localidad de Santander, se sometía a exposición pública televisiva, junto con el letrero "en venta por 2 millones de euros" precisamente por parte de su hasta ahora marido. Por si fuera poco, Barcina, junto con otros cuatro políticos navarros, recibió de la CAN un reloj de precio muy alejado al que puede comprar el ciudadano medio de la calle. En su caso, lo devolvió al enterarse de su coste. A sus 50 años, Barcina, madre de un hijo de 10 años, inicia el curso político haciendo un repaso de estos últimos días, de los que ha sido protagonista en Navarra y también fuera de las mugas.
Esta misma semana se ha hecho público que inicia los trámites de separación de su marido. ¿Qué ha ocurrido?
Hemos tenido problemas al igual que muchas parejas y aunque hemos intentado arreglarlo no ha sido posible. Pero yo soy una persona positiva y pienso que todos los retos que me esperan en el futuro van a ayudarme a superar esta difícil situación. Hasta el momento, siempre que he encontrado dificultades he salido fortalecida. Espero que esto no sea una excepción.
¿La repercusión mediática de su separación le preocupa?
Sí, claro. Aunque estoy acostumbrada a verme en los medios de comunicación, no es lo mismo que sea por un tema relacionado con mi actividad pública que con cuestiones del ámbito privado. Me han mandado muchísimos mensajes. Uno de ellos, muy simpático, me dice que esté tranquila porque los periódicos de hoy envuelven los bocadillos de mañana y esto pasará pronto.
¿Se siente demasiado expuesta a la luz pública o cree que el ciudadano tiene derecho a conocer su vida y su patrimonio?
Creo que, a veces, es excesiva la forma en que se muestra la vida personal de quienes tenemos cargos políticos. Los ciudadanos tienen derecho a saber que eres honrado, pero para ello hay instrumentos regulados. Me gustaría que este episodio de mi vida personal se mantuviera en mi esfera privada, porque me ha pasado como a muchas parejas, hemos intentado arreglarlo durante mucho tiempo y, lamentablemente, no hemos podido. Pero es nuestra vida privada.
La casa de Santander
Su vivienda familiar en Santander se ha anunciado a la venta en televisión por 2 millones de euros. ¿El sueldo de alcaldesa y el de un arquitecto da para tanto?
La parcela, que es lo que más vale de esa propiedad, se adquirió de forma familiar antes de casarnos. Yo, antes de entrar en política, cuando era catedrática en la UPNA, tenía una parcela en Gorraiz, con Pucho. La vendimos para hacer la casa de Santander, y cuando empezaron las obras pedimos una hipoteca. Con un sueldo de catedrática primero y alcaldesa después, y con el sueldo de un arquitecto, un profesional liberal, y teniendo en cuenta que no hemos tenido hijos hasta muy tarde, es entendible cómo se hizo la casa. Su valor actual no sé cual será: una cosa es lo que se pide y otra lo que te dan.
¿Por qué sale su casa en la televisión?
No lo sé
¿Sabía que iba a salir?
No
Y cuando lo ve, ¿qué piensa?
Es algo que pertenece a mi vida privada y prefiero no dar más detalles.
Es una casa llamativa, de autor, ha recibido premios relevantes de arquitectura. ¿Por qué la vivienda (denominada la casa escondida) nunca había sido conocida por la opinión pública?
Porque yo nunca he querido que saliese, para mantener mi intimidad.
¿Desde cuándo tienen régimen de separación de bienes?
Desde antes de que yo entrase en política. La casa de Santander está declarada entre mis bienes patrimoniales desde que comenzó a construirse y he pagado religiosamente los impuestos que me correspondía por ello. No hay absolutamente nada que esconder.
¿Cree posible vender ahora la casa?
A mí me hubiera gustado venderla antes, y si no la hemos vendido es porque para Pucho esa casa significa mucho. Para él, además de su casa es su obra. Para mí, mi casa siempre ha sido más la de Pamplona.
¿Tiene miedo de terminar siendo protagonista del papel couché con este asunto?
Pues no me gustaría, porque si algo me horroriza es el papel couché. Además ya han empezado las mentiras, que han sido rectificadas porque inmediatamente se puso el tema en manos de profesionales, como que en esa casa había muebles de Caja Navarra. Es totalmente falso, como han reconocido quienes lanzaron la falsa noticia. Pero, por si acaso, ya habían deslizado la mentira públicamente. Yo estoy acostumbrada a soportar muchas presiones, pero no estoy dispuesta a que se cuestione mi honorabilidad. Y si tengo que ir a los tribunales, iré, porque no será la primera vez. Y en todos los casos he ganado yo. Fui a los tribunales con mi casa de Pamplona, gané y la gente del entorno de Batasuna que había puesto el pleito tuvo que pagar hasta las costas. He ido a los tribunales por temas de difamación en Internet, y también he ganado; y volveré a los tribunales ante cualquier nueva mentira contra mi honorabilidad.
El reloj devuelto
Otro de los asuntos que ha llevado su nombre a los medios de comunicación ha sido el regalo de relojes de lujo por parte de Caja Navarra a cinco cargos políticos. Usted fue una de las beneficiarias con un Frank Muller. ¿Por qué decide devolver el reloj?
En cuanto me entero del precio del reloj, decido devolverlo.
¿Cuál es el precio?
Yo me entero del precio a través de un amigo, estando de vacaciones en la segunda quincena de julio. Y lo devuelvo el 30 de julio. Al devolverlo, desde la Caja intentan explicarme la situación para que la reconsidere. Y me dan dos razones: en primer lugar, me dicen que es práctica habitual en entidades como la Caja regalar relojes; y, en segundo lugar, porque creen que si yo lo devuelvo se va a originar una devolución en cadena.
¿Por qué no lo devolvió esa misma noche o al día siguiente?
Tengo que reconocer que la marca Frank Muller no la conocía. No me gustan los relojes, no los valoro como otras cosas. Y no me preocupé del asunto, dejé el reloj en casa y llegaron los Sanfermines. Creo que los políticos tenemos que ser muy sensibles a lo que piensa la sociedad, que hay prácticas que van cambiando conforme la sociedad evoluciona y a mí me parece bien que cambien. Yo nunca había recibido un regalo de este importe.
Si no conocía la marca, ¿cómo surge el preguntar por el precio del reloj?
Porque, terminando ya los Sanfermines me comentan: "Oye, dicen por ahí que el reloj que os han regalado a vosotros vale el doble del que ha recibido otra persona". Me chocó el comentario porque, cuando yo recibí el reloj recuerdo que pensé: "Ya me ha tocado el detalle para la chica, el más sencillo". Y lo pensé porque el mío llevaba correa de cuero y los demás no. No uso relojes con correa de cuero porque se me estropean, y al verlo se me debió notar en la cara, porque me dijeron que si no me gustaba podía cambiarlo. Les dije que no, para ser educada, como siempre, pero sí pensé que era el de menos calidad. Así que después, en San Fermín, me llega ese comentario, y decido preguntar su precio a un amigo.
¿Y cuál es su precio?
Una cosa es cuánto vale y otra cuánto cuesta. Yo no sé cuánto costó a la Caja, pero el precio recomendado de venta al público era de 6.900 euros. También me han dicho que a la Caja le hicieron un descuento, pero yo no sé cuánto pagó la Caja por él.
¿Qué le parece que el presidente Sanz haya dicho que él no devuelve su reloj?
Cada uno es dueño de sus decisiones. Creo que si alguien se merece un reconocimiento de Caja Navarra por su trayectoria, por su dedicación y por su trabajo, ése es Miguel Sanz.
¿Le parece suficiente reconocimiento un reloj que puede valer 10.000 euros?
Yo no entro a decirle a la Caja cómo debe hacer sus reconocimientos. Repito, cada uno somos diferentes. Yo lo devolví en cuanto me enteré del precio, pero la Caja intentó que lo reconsiderase porque ésta es una práctica habitual de las entidades financieras.
¿Comunicó usted al presidente Sanz, a Miranda y a García Adanero que había devuelto el reloj?
Yo se lo dije a la Caja, con la petición de que eso quedase entre la Caja y yo. Después, mucho antes de que este asunto se hiciera público, yo le conté a Miguel Sanz lo que había hecho. Y Álvaro Miranda y Carlos García Adanero también lo sabían antes de que se publicase.
¿Ve normal que un político lleve en la muñeca un reloj regalado cuyo precio equivale al sueldo de 10 meses de un mileurista?
Si viera eso normal, no hubiera devuelto el mío. Pero lo devolví sin que nadie me instase a ello. Quizás he cambiado una tradición. O he dado los pasos para que se inicie un cambio.
¿Ha devuelto algún regalo más que haya recibido en atención a su cargo público?
No, porque nunca he recibido ningún regalo como el del reloj, únicamente he aceptado lo que se llaman regalos de cortesía. El mayor obsequio que he tenido son las cestas de Navidad de Caja Navarra, que hemos recibido todos, a lo largo de tantos años y que son una tradición.
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