El incendio forestal de hasta seis kilómetros de frente se originó en Falces y a las ocho llegó a las inmediaciones de Peralta
Los 500 vecinos de Peralta desalojados ayer por el incendio originado en Falces regresan a sus casas después de que los servicios de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Navarra dictaminaran esta mañana que ya podían hacerlo. El fuego ha quedado controlado sobre las cuatro de esta madrugada cuando se encontraba a aproximadamente 300 metros del casco urbano. El incendio, de grandes dimensiones y originado en Falces, obligó ayer a desalojar a 500 vecinos de Peralta. Los bomberos realizan labores de refresco en la zona para evitar que el cierzo avive las llamas. 58 personas han pasado la noche en el polideportivo, donde han sido atendidos por la Cruz Roja, que les ha entregado kits de primera necesidad. El resto fueron reubicados en casas de amigos y familiares.
Peralta no ha podido pegar ojo en toda la madrugada. El incendio forestal de enormes dimensiones bordeaba a medianoche el casco urbano, lo que obligó al desalojo de 500 vecinos, y una densa humareda cubría las calles y las casas. Cientos de policías y bomberos, además de los militares, trabajaban sin descanso entre las sirenas y el repiqueteo de las campanas.
El fuego había comenzado antes de las cinco de la tarde en Falces, en una parrillada por la que hay cinco personas detenidas por la Policía Foral. El fuerte cierzo y la sequedad del terreno provocaron que el incendio se propagara con una rapidez desaforada en dirección a Peralta, sin afectar al casco urbano de Falces. A su paso recorrió una longitud de más de 5 kilómetros y arrasó una superficie que puede rondar el medio millar de hectáreas. A las once de la noche, el frente del fuego más próximo a las viviendas de Peralta parecía cortado, pero las llamas avanzaban hacia los costados. Por un lado, el río hacía de cortafuegos y todos los esfuerzos se centraban en apagar el flanco derecho, aprovechando que el viento había amainado con la caída de la noche. Los bomberos pretendían sofocar las llamas durante esta madrugada, antes de que el viento volviera a tomar fuerza al amanecer.
Todo empezó con una parrillada en el camino del Soto Calón, junto al barrio de El Cristo de Falces, a las afueras de la localidad. Y desde la parrilla comenzó a subir por las laderas del pinar del monte de La Roya. Los vecinos de cuatro viviendas de este barrio tuvieron que apagar las llamas para que no avanzaran hacia sus casas, a la vez que intentaban con mantas y agua que se propagara hacia la cima del monte. Pero el fuego ya había cogido pinar y avanzaba con fuerza en dirección hacia Peralta. La Agencia Navarra de Emergencias (ANE) tuvo conocimiento del incendio a través de los vecinos y envío al lugar un helicóptero, un hidroavión y bomberos de tres parques. Por tierra y aire intentaron evitar que las llamas avanzaran, pero conforme avanzaban, las llamas iban cogiendo más fuerza. Por un lado, el río impedía el avance, por la derecha seguía hacía Lerín, sin llegar a afectar a una huerta solar, pero por donde más virulencia adoptaba era por delante, hacia Peralta. Tras recorrer más de cuatro kilómetros sin control por la parte superior del monte, el fuego llegó a una vaguada. Allí hay un tramo de rastrojo antes de que vuelva a continuar el pinar. "Viene indomable", comentaba un bombero, desbordado por la situación. Una decena de agricultores de Peralta y Falces se afanaron en labrar la parcela de rastrojo, para que las llamas no encontraran por donde continuar, y así Peralta quedara a salvo. Pero su esfuerzo y el de los bomberos no fue suficiente; en un abrir y cerrar de ojos las llamas saltaron hacia las faldas de un pinar. Al otro lado, en la ladera opuesta del monte se encuentra el casco urbano.
Para entonces, una humareda de casi dos kilómetros y vista a una distancia considerable, cubría por completo el pueblo y provocaba un intenso olor a quemado por todas las calles y hasta dificultad para respirar en las zonas más altas. Los vecinos ya se habían echado a la calle y miraban con gran nerviosismo al cielo mientras decenas de agentes policiales, bomberos, ambulancias tomaban el pueblo.
Sobre las nueve de la noche, y viendo que era imposible controlar el fuego, se ordenó evacuar a unos 300 vecinos que viven en la zona más alta, la más próxima a las llamas. Después, la cifra aumentó a cerca de 500. Todos eran enviados al polideportivo, que comenzaba a ser dotado con almohadas y colchones. Allí se reunieron hasta 200, de los que finalmente han pasado la noche 58. El resto han sido reubicados en casas de amigos y familiares y se espera que a lo largo de esta mañana regresen a sus casas.
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