La Ciudadela y fortificaciones de Pamplona se convirtieron en un referente para los grandes ingenieros militares de los siglos XVI, XVII y XVIII, cuyo ámbito de trabajo se extendía a América, África o Filipinas. Así lo recoge una exposición en el Pabellón de Mixtos
DURANTE tres siglos (del XVI al XIX), la Ciudadela de Pamplona y el conjunto de las fortificaciones de la ciudad se convirtieron en piezas que determinaron la evolución de la ingeniería militar en el resto del mundo. Así lo reivindica una exposición que permanecerá en el Pabellón de Mixtos de la Ciudadela hasta el 3 de octubre.
"Hemos estudiado cuál es el papel de Pamplona en la construcción de la red internacional de fortalezas del Imperio español", explica Ángel Morúa, comisario de la muestra y arquitecto del estudio CiudadCity, con sede en Getxo (Vizcaya). El recorrido por la exposición retrata a veinte ingenieros que desempeñaron un papel estratégico tanto en Pamplona como en el resto del mundo, desde Cartagena de Indias a Manila, sin olvidar las plazas africanas (Ceuta, Orán o Mazalquivir).
Gran parte de ellos se forjaron con una etapa en Pamplona, lo que marcaría sus proyectos para otras ciudades, tanto españolas como coloniales. Así, la huella navarra está presente en muchas obras que hoy son Patrimonio de la Humanidad, desde La Habana a Veracruz.
En una época en que España era un imperio, los grandes ingenieros en los que confiaban reyes como Carlos V o Felipe II pasaban por Pamplona para revisar los sistemas de fortificación y proponer reformas. Fotografías, planos y diagramas ilustran los 26 paneles explicativos que reúne la exposición. A su vez, se dividen en las tres grandes escuelas de fortificación que se sucedieron: la italiana (siglos XV-XVI), flamenca (XVII-XVIII) y francesa (XVIII-XIX).
La escuela italiana, con referentes como el Fratín, Spannochi o Antonelli, marca el paso del sistema defensivo medieval a la modernidad renacentista. En 1569, Antonelli inspecciona las defensas de Pamplona y propone su completa renovación, pero Felipe II encomienda el proyecto al Fratín, su rival profesional.
Un noble del Lazio, Vespasiano Gonzaga, mejoró las propuestas de Antonelli con nuevos baluartes, como el que lleva su nombre y está integrado en la Taconera. A partir del siglo XVII, a los italianos les toman el relevo los talentos de Flandes, donde se había creado la Real Academia Militar de los Países Bajos. Entre esas figuras destaca el ingeniero más relevante de la monarquía española del XVIII, Jorge Próspero de Verboom. Él diseñó el Arsenal de la Ciudadela, hoy conocida como Sala de Armas.
La evolución continuó con los principios defensivos desarrollados por el mariscal Vauban, que marcaron la escuela francesa. En 1756, el ingeniero Juan Martín Cermeño señaló la mala calidad de los edificios de la Ciudadela, la falta de foso o la necesidad de elevar las murallas de la Taconera. El último proyecto que muestra la exposición es el de Antonio Hurtado, que apostaba por potenciar el núcleo principal de las fortificaciones de Pamplona,en un plano ideado en 1796.
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