Angela Merkel reunirá en la capital a estadistas de todo el mundo ante el muro simbólico de piezas de dominó
Con el derribo de una cadena de gigantescas piezas de dominó que simbolizará la caída del Muro de Berlín culminarán este lunes los actos del 20 aniversario de ese acontecimiento que supuso el fin de la división de Alemania y de Europa.
El acto simbólico culminará las celebraciones en la Puerta de Brandeburgo, donde la canciller Angela Merkel reunirá a estadistas de todo el mundo para festejar la revolución pacífica que llevó a la caída del Telón de Acero y, menos de un año después, a la reunificación de Alemania.
Berlín está invadida por decenas de miles de turistas que no quieren perderse el despliegue de medios que ha tenido lugar con motivo de este cumpleaños y que supera con creces el programa festivo de hace diez años.
La ocupación hotelera es prácticamente del cien por cien. Los actos protocolarios por la caída del Muro de Berlín comenzarán pocas horas antes con una recepción en el Palacio de Bellevue por el presidente de Alemania, Horst Köhler, que recibirá a sus invitados ya entrada la noche, al final de un espectacular pasillo formado por soldados con antorchas.
Invitados especiales serán los representantes de las cuatro potencias aliadas que se repartieron Berlín al término de la Segunda Guerra Mundial, los presidentes de Rusia y Francia, Dmitri Medvedev y Nicolas Sarkozy, el primer ministro británico, Gordon Brown, y la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.
Las autoridades alemanas cuentan también con la presencia de jefes de Estado y Gobierno de los 27 países miembros de la Unión Europea.
Los invitados a las celebraciones serán agasajados después durante una cena en la Cancillería Federal por Merkel y su marido, el científico Joachim Sauer.
Antes y a primeras horas de la tarde, la canciller alemana, acompañada por los Premio Nobel de la Paz Mijail Gorbachov y Lech Walesa se habrá acercado al antiguo puesto fronterizo interalemán de la Bornholmer Strasse, donde darán un paseo por el antiguo trazado del Muro.
Convertido ya en un museo, el puesto fronterizo de la Bornholmer Strasse fue el primero en abrir sus barreras la noche del 9 de noviembre de 1989 para dar lugar a un flujo de miles de ciudadanos germano orientales ansiosos por conocer el sector occidental de la ciudad, que les había estado vetado durante casi tres décadas.
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El muro simbólico de 1,5 kilómetros de longitud formado por piezas con pinturas de artistas y escolares. AFP
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