El Drogas ha pasado tres años investigando la represión, ha leído 78 libros y entrevistado a 100 supervivientes
Barricada canta sus canciones más alto que nunca. No en decibelios, eso sigue igual, sino en ganas, en el anhelo que sienten de airear las injusticias que han ido investigando durante los últimos tres años. La tierra está sorda se llama el disco, y está dedicado a las víctimas de la represión franquista sobre el bando republicano.
Lo presentaron el martes en lo que fue la cárcel de mujeres de Las Ventas, en Madrid. Allí se dieron cuenta de que mucha gente no sabía qué pasó en ese edificio rodeado hoy por un parque. Como aquí. "Yo no sabía que a cuatro minutos de mi casa había un campo de concentración", dijo ayer Enrique Villareal, El Drogas, en referencia al Fuerte de San Cristóbal. "Cuando te enteras no sientes pena, sino vergüenza; la pena viene después", añadió.
Quizá por la excepcionalidad de este trabajo -El Drogas ha leído 78 libros sobre el tema y se ha entrevistado con más de cien protagonistas-, el disco es en realidad un disco-libro, y lo presentan a través de lo que llaman Charla y acústico, en las que cantan los temas y hablan sobre lo que contienen. Ayer lo hicieron en la librería Elkar de la calle Comedias, en Pamplona; hoy probarán en Bilbao; el día 10, en Zaragoza; el 14, en Zaragoza; el 16 en Logroño, 20 en Sartaguda y el 28 darán un concierto en Londres.
Se les ve con ganas de explicar cada historia. Las microhistorias de aquella época, que dice Villareal. Sucesos que cada vez tienen menos voces protagonistas, desgraciadamente. "Tenemos dos orejas y una boca, deberíamos escuchar el doble de lo que hablamos", dijo ayer en Elkar.
Historias como la de Matilde Landa, que pasó por la cárcel de Las Ventas. Extremeña, de familia republicana, y que no bautizó a los hijos, en 1934 ingresó en el Socorro Rojo para ayudar a los niños que se habían quedado huérfanos tras los asesinatos de sus padres, "a pesar de lo que digan Pío Moa y César Vidal", advirtió El Drogas. La llevaron a la cárcel de Palma de Mallorca y querían hacer con ella un bautismo público, algo ejemplarizante. "El día antes al bautismo ella sube a la azotea de la prisión y se tira, no muere en el acto, tarda tres cuartos de hora, y en ese tiempo el cura le da el bautismo contra su voluntad", contó El Drogas.
O la historia de las trece rosas, llevadas al cine por Emilio Martínez-Lázaro, a la que dedican la canción Pétalos:
Ya no se puede su aroma cortar, porque los pétalos besaron el viento/ Ya no se puede su lucha olvidar, porque sus nombres recorren el tiempo.
Los campos de concentración ocupan un lugar preferente en el disco. "Parece que sólo pensamos en ellos en la Segunda Guerra Mundial pero aquí en la guerra hubo 180 a lo largo y ancho del país, con los presos hacinados, piojos, hambre, tuberculosis...", dijo El Drogas. Eran presos a los que se reducía la pena a cambio de trabajos forzados, "trabajos de reconstrucción de lo que ellos mismos habían destruido", dijo.
"Hay empresas que se aprovechan de ese trabajo, en Alemania se consiguió que pagasen dinero; aquí hay un monumento a ellos, como Puerto Banús, o el Barrio del Pilar, en Madrid, que no es por la Virgen, sino por el nombre de la mujer de uno de ellos", añadió, citando casos como panaderías que pasaron a ser joyerías, como en Miranda de Ebro.
Entre todos los escenarios de la represión, el Infierno de piedraocupa un especial protagonismo. Así llaman al Fuerte de San Cristóbal de Pamplona, que protagoniza una canción sobre la gente que llegaba en camiones de ganado. La librería escuchaba en silencio. No cabía un alfiler y muchos de los presentes portaban el disco en la mano. Y lo que es más increíble, coreaban las recién estrenadas canciones.
Y así fueron presentándolas, cantos a las cartas que escribían los presos o a los maestros. "Se crean miles de escuelas a lo largo y ancho de todo el país, se proclama la enseñanza laica, los maestros y maestras se ven contagiados por esa ilusión de cambio social", resumió. Luego está la cara B del asunto, claro. "Haber sido maestro en la II República es doble recompensa cuando la represión franquista se pone a funcionar", dijo El Drogas. A ellos les dedica el estribillo:
Lo que entierran no son huesos son las semillas que van creciendo
O la canción La estancia, sobre presos que sueñan ser aves para escapar de allí:
Yo sólo pienso en ti, acurrucado entre el frío y el hambre
Y así, durante más de una hora, incluida una rotura de cuerda en la guitarra del Boni.
El grupo, por otra parte, quiso mostrar su solidaridad con la familia de Nagore Laffage.
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El público abarrotó ayer el espacio habilitado para la presentación del disco.
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