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JUICIO POR EL CRIMEN DE NAGORE LAFFAGE

"Recuerdo apretar el cuello de Nagore. Sí, la maté, pero no quería hacerlo"

"Asumo que hay un resultado y que voy a pagar por ello"

Actualizada Miércoles, 4 de noviembre de 2009 - 04:00 h.
  • GABRIEL GONZÁLEZ LAURA PUY MUGUIRO. PAMPLONA .

El relato de qué ocurrió la mañana del 7 de julio de 2008 en el piso de Pamplona donde murió estrangulada Nagore Laffage Casasola no se escuchó ayer. El autor confeso del crimen, José Diego Yllanes Vizcay, apenas recordaba lo ocurrido y su declaración se convirtió en frases inconexas, conocidas casi a cuentagotas a lo largo de las dos horas en las que se sometió a las preguntas de las seis acusaciones. "Recuerdo el instante de estar encima de Nagore apretándole el cuello.

Sí, maté a Nagore, pero no quise hacerlo", dijo en una de ellas. "Hay muchos datos que tengo objetivos y concretos, y he tratado de darles explicación. Me gustaría saber cómo he podido llegar a hacer una cosa así. Asumo que hay un resultado y que voy a pagar por ello", indicó.

El interrogatorio centró la segunda sesión del juicio. Médico residente en Psiquiatría en la Clínica Universidad de Navarra cuando ocurrieron los hechos, declaró que el desarrollo de éstos "se sale de lo normal de lo que cabe esperar" en una persona con su profesión, a quien se presupone "tranquilidad y sosiego en situaciones difíciles".

Narró que aquella noche, antes de cometerse el crimen, bebió, en compañía de otras personas: "De cerveza, un katxi; de ron con Coca-Cola, más de uno, y de chupitos de tequila, unos cuantos. Aunque salgo cada dos o tres meses, cuando salgo bebo mucho". Esa noche lo hizo de una a cuatro y media, "o más", de la madrugada. Reconoció que en las imágenes recogidas por cámaras de seguridad en el trayecto a casa su andar no era malo. "No iba arrastrándome por el suelo".

No pudo recordar cuál fue el camino a su piso ni que estuvo hablando con las amigas de Nagore en un portal antes de que ella se acercara. Ni siquiera que la víctima se sumó al grupo. "¿Y qué recuerda?", quiso saber el fiscal. "He venido a decir la verdad. Pero es como si a ella la hubiera visto por primera vez en la fotografía del periódico, ya en la cárcel".

El desencadenante

Contestó al fiscal que recordaba haber tenido problemas con las llaves para abrir la puerta de casa y que suponía una "actitud cariñosa" entre ambos, actitud que se convirtió en una "relación muy fogosa, apasionada, que no violenta". Admitió tener "un recuerdo muy marcado del cambio de dirección de la situación, de haber parado", pero no del desencadenante.

En este punto, el abogado que representa a la familia de la víctima requirió si recordaba que ella le había dicho que parara. "No recuerdo su voz", respondió. "He dicho si recuerda las frases que le dijo". El acusado continuó: "De lo que he leído [en sus declaraciones con la policía y la juez cuando fue detenido], que había tenido una experiencia desagradable y que los modos le resultaban incómodos". De acuerdo a las declaraciones de julio de 2008, el abogado prosiguió: "¿Y no le dijo que le parecía increíble que usted fuera persona haciéndole eso, cómo podía hacer eso siendo un médico y qué iba a pensar la gente de usted?". La respuesta de él fue escueta: "Tengo ese recuerdo".

El procesado trató de explicar por qué creía no haber dejado a Nagore salir de su casa. "Supongo que quería acabar las cosas con cordialidad". Y guardó silencio ante la contestación del fiscal: "Si se quiere marchar, le deja, y si no quiere, no le deja. Y eso es lo que usted hizo, no dejarla marchar". El abogado de la familia de la víctima también insistió en esta circunstancia. Lo hizo con una batería de preguntas: "¿Le dijo Nagore que le dejara irse?, ¿intentó Nagore irse?, ¿dejó que Nagore se acercara a la puerta, o la sujetaba? Dice que hay pasajes que no recuerda, ¿se le han ido olvidando por algún mecanismo mental?". "El esfuerzo consciente y constante es por recordar", respondió José Diego Yllanes.

Tampoco fue capaz de recordar que la golpeó ni que después le arrebató el teléfono móvil [cuando ella llamaba al 112 para pedir ayuda]. "He llegado a pensar si a lo mejor la llamada la hice yo. Parece más lógico, era mi móvil". Dijo haber pensado "que todo ocurrió en un periodo de tiempo más corto, como si antes estuviese inconsciente, dormido". "No soy consciente de que ella y yo estuviéramos mal".

A propósito de que pensó ir a la Clínica para buscar el teléfono de un amigo y pedirle ayuda (como hizo), el fiscal dijo que el acusado sí recordaba, pues en su casa había tomado decisiones. El procesado le contestó: "Recuerdo haber querido salir al balcón para tirarme". Dejaría patente su deseo de suicidarse en varias ocasiones, como al contar qué ocurrió al encontrarse con el amigo al que pidió ayuda. "No supe explicarle cómo había llegado a esa situación. Estaba muy alterado. Creo que quería que alguien lo supiera porque estaba desbordado y tenía cosas claras, como que no podía seguir viviendo después de lo que había hecho".

"Pero no quiso llamar a la policía", le espetó el fiscal. "Primero quería llamar a mis padres y darme un margen de seguridad para, llegado el momento, suicidarme. No me merecía seguir viviendo, quería morir".

HECHOS. José Diego Yllanes Vizcay está acusado de estrangular a Nagore Laffage Casasola el 7 de julio de 2008 en el piso de él de la calle Sancho Ramírez de Pamplona. Él era médico residente de Psiquiatría en la Clínica Universidad de Navarra, mismo centro donde ella realizaba prácticas en Oncología como alumna de 2º curso de Enfermería.

PETICIONES. Fiscal: 20 años por asesinato. Acusación particular: 20 años por asesinato, y, alternativamente, detención ilegal y homicidio con la agravante de abuso de superioridad. Defensa: disconformidad. Al término del juicio se conocerá su postura. Acusaciones populares: de 17 a 27 años. El Instituto Navarro para la Igualdad, 20 años por asesinato; el Ayuntamiento de Pamplona, 27 por detención ilegal y asesinato con las agravantes de alevosía y ensañamiento; las Juntas Generales de Gipuzkoa, 20,5 (asesinato y profanación de cadáver), y el Ayuntamiento de Irún, 17 (asesinato), y, alternativamente, homicidio (15).

HOY. Declaración de dieciséis testigos (cuatro, agentes de la Policía Municipal y Policía Foral).

José Diego Yllanes Vizcay, ayer, durante su declaración. VILLAR LÓPEZ (EFE)


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