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JUICIO POR EL CRIMEN DE NAGORE LAFFAGE

No hay pruebas de que acusado y víctima tuvieran relación entre ellos

La Policía Foral no halló indicios de que ambos hubieran estado juntos esa madrugada

Actualizada Miércoles, 4 de noviembre de 2009 - 04:00 h.
  • L.P.M. / G.G.O. . PAMPLONA

La Policía Foral no ha encontrado pruebas de que José Diego Yllanes y Nagore Laffage tuvieran relación alguna antes del 6 de julio del año pasado ni de que se encontraran a lo largo de la noche del Chupinazo tras la cual se produjo el crimen.

A través de la información de las compañías telefónicas han constatado que no hay tráfico de llamadas ni mensajes entre los terminales de ambos, y tampoco figuran entre sus contactos. En el ordenador de Nagore no hay ninguna referencia a José Diego y tampoco hay correos electrónicos entre ellos, de acuerdo a la información facilitada por la intranet de la Clínica Universitaria.

Además, a sus amigos no les consta que tuvieran relación, ni la tenían por sus prácticas en la Clínica. Así, según se explicó ayer en un vídeo elaborado por la Policía Foral, "no se ha podido constatar que existiera relación entre ellos". Un agente que declaró como testigo afirmó que ella sabía quién era José Diego, según lo afirmado por sus amigas: cuando estaban con el acusado la mañana del 7 de julio en Pío XII y apareció Nagore, se dirigió a él con estas palabras "tú no les hagas caso a éstas, eres de la Clínica, ¿no?".

Este momento, poco antes de las siete de la mañana, fue el primero en el que acusado y la víctima coincidieron aquel día, según la reconstrucción de qué pasó antes y después del crimen elaborada por la Policía Foral. Nagore había salido la noche anterior, la del sábado 5 al domingo 6 de julio. Estuvo todo el día del Chupinazo en casa, cenó con unas amigas y al filo de la medianoche salieron. Pasaron gran parte de la noche en un bar de las inmediaciones de la Plaza del Castillo con unas amigas, unos chicos que conocieron... A las 6.20 horas, el hermano de Nagore le hizo una llamada perdida y ella se la devolvió. "Era un código para saber que estaba bien", se dice en el vídeo.

José Diego, por su parte, no salió la noche del 5 al 6. Según sus allegados, "no le gusta el Chupinazo". Estuvo en casa hasta las 17 horas, llamó a su novia y fueron a cenar al domicilio de los padres de él, donde bebió una cerveza. Sobre las 22 horas, la pareja dio un paseo y volvieron a casa de ella. Luego, ya solo, se juntó con unos amigos, vieron los fuegos artificiales y se marchó a la cuesta de Labrit, donde había quedado con un amigo. Entre doce y media y una de la madrugada empezó a beber. El grupo fue creciendo y a las 6 horas se marchó solo hacia su casa. Sobre las 7 se juntó con las amigas de Nagore. Ellas estaban sentadas en unas escaleras y él apoyado en un árbol cuando llegó la joven de Irún y ambos se marcharon. A las 7.06 horas fueron captados por una cámara de la calle Sancho Ramírez (cerca del piso donde se cometió el crimen) en la que se ve cómo él la agarra de la cintura.

Tras el crimen, José Diego acudió a las 10.54 horas a la Clínica para conseguir el teléfono de un compañero. Hablaron en un bar de la zona, le contó lo sucedido y le pidió ayuda. El compañero se marchó al recibir un aviso en el busca. A partir de ahí, el acusado limpió el piso tras bajar al garaje y guardar el cuerpo en el maletero, el compañero llamó a la Policía Municipal, él se marchó a Erro... A las 17.45 horas, una vecina de Orondritz halló un cuerpo envuelto en bolsas de basura.

Un policía foral en el depósito de aguas de Orondritz, cerca de donde una vecina halló el cuerpo. I.BENÍTEZ (ARCHIVO)


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