Un periodista aistió en Espinal a una de las actuaciones del equipo de control de animales (ECA), un grupo de 8 agentes de la Policía Foral especializado en la recuperación de animales. Este grupo fue creado en junio de este año. Así actúan.
El joven ciervo de apenas dos años fue afortunado. Alfonso Senosiáin, guarda forestal, lo sorprendió cuando intentaba zafarse desesperadamente del alambre de espino enredado entre sus astas que le retenía en el cercado de un campo de Espinal. El aviso del guarda forestal llegó hasta la emisora de dos de los ocho agentes de Policía Foral que integran el equipo de control de animales (ECA). Su misión, intentar liberarlo lo antes posible.
Esta brigada, creada en junio de este año, actúa cuando una vaquilla, un perro asilvestrado o cualquier animal se encuentra fuera de control y puede suponer un riesgo para las personas o para el entorno donde se encuentran. "Nuestra primera responsabilidad es garantizar la seguridad", comenta el jefe de la brigada de protección medio ambiental de Policía Foral.
El viaje por las curvas de Erro y Mezquiriz desde la comisaría de la Policía Foral en Beloso es rápido. "Para capturarlos o para sedarlos hay que ponerse en la piel de los animales. Debes saber cómo pueden reaccionar", señala uno de los dos agentes de camino a Espinal mientras su emisora radia emergencias de todo tipo para las que requieren a otros agentes del cuerpo.
En el lugar del aviso ya se encuentran Alfonso Senosiáin, José Félix Martínez, presidente del coto de caza y varios vecinos del pueblo que se han acercado para intentar liberar al cervatillo. Ninguno se atreve a acercarse al animal. Salta nervioso, forcejea, balancea su largo cuello de izquierda a derecha, embiste al alambre, para volver a empezar su batalla sin éxito.
Los dos agentes examinan la situación y de inmediato, se ponen en contacto con un veterinario del departamento de Medio Ambiente para saber qué dosis de relajantes musculares debe llevar el dardo que le dispararán unos minutos después con un rifle de aire comprimido. "Con los datos que me das, por la edad, su peso y su estado, la dosis debería llevar por lo menos la mitad de quetamina", les aconseja una voz al otro lado de la emisora. Si la dosis es superior a la que necesita, el animal podría morir.
Los ocho hombres que componen el equipo de control de animales tienen buena puntería y especial habilidad para seguir rastros. El responsable de esta brigada define a los agentes que tiene al mando como los más cualificados para solventar este tipo de casos: "En ocasiones vives situaciones en las que el corazón te va a 240 pulsaciones. Quieres anestesiar a un toro de 500 kilos y tienes que colocarte a unos 15 metros de él para dispararle un dardo tranquilizante sin que él te vea, y con el temor de que si arranca no tienes ningún sitio donde esconderte. El pulso no te puede temblar. El disparo ha de ser certero. Fallar supondría que te viera y exponerte aún más".
Con sigilo, uno de los agentes se acerca al cervatillo y apunta a su lomo izquierdo. "El disparo es difícil. El dardo hace una parábola y ha de pasar entre dos alambres y varias ramas. Si toca cualquier objeto, erraría el tiro, el nerviosismo del animal aumentaría y el siguiente dardo tranquilizante perdería eficacia", comenta después.
Óscar no falla. Él, junto con su compañero, se retiran y esperan que el dardo haga su efecto. En apenas cinco minutos el ciervo se duerme y con la ayuda de unos alicates le liberan. De repente, el animal despierta de su letargo e intentar huir de la presencia humana, pero no puede. Como si estuviera borracho, se tambalea y cae. A los minutos, recupera el equilibrio y trota hasta caer nuevamente dormido en una pradera. Cuando despierte, volverá a su bosque, pero ya en libertad.
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El ciervo acaba de ser abatido con anestésicos. En la foto, el presidente del coto de Espinal Félix Martínez junto a un agente de la patrulla foral.
Un agente de Policía Foral, justo antes de anestesiar a un ciervo que se había quedado enganchado en el cercado de un campo. SOLA
Una de las actuaciones más recientes del Equipo de Control de Animales con una vaquilla suelta. CEDIDA
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