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SOCIEDAD

"Escapé de la prostitución, pero aún tengo miedo"

Actualizada Lunes, 28 de septiembre de 2009 - 04:00 h.
  • IVÁN BENÍTEZ . PAMPLONA

May llama a su proxeneta "la jefa". Sólo han pasado dos años desde que logró escapar de sus garras pero aún tiene miedo. Su vida sigue corriendo peligro. Si regresa a su país la podrían matar.

Sucedió a finales del 2000. May acababa de cumplir los 30 años. Dejó atrás su país, en el centro de África, a sus cuatro hijos pequeños, a los que quiere con locura, y a sus padres. "Me acordaré mientras viva ", expresa, llevándose las palmas de las manos al rostro. Lo frota con fuerza como si quisiera abrir paso a los recuerdos. "Lo hice por mis hijos", continúa, "en mi país hay muchos recursos pero nosotros no teníamos ni para comer".

"Un día, una amiga de mi familia que sabía que quería viajar a Europa me dijo que me había conseguido un trabajo de niñera en España. Le creí. Mis padres me dieron los pocos ahorros que reunieron y partí junto a otras cinco chicas. Caminamos mucho, sin descanso, hasta Tamanrasset, al sur de Argelia. Murieron muchas personas, sobre todo hombres. Nosotras somos más duras", expresa con gesto serio. "La policía nos detuvo al entrar en Tamanrasset. Nos colgaron por las muñecas y golpearon con un látigo. Nos enviaron de nuevo a la frontera. Vuelta a empezar". May no se rindió. "Iba de casa en casa suplicando comida. ¡Quería vivir!", eleva el tono. "En el grupo venían unas gemelas, una de ellas murió, su hermana la tuvo que abandonar en mitad de la nada. Un día nos atacó un grupo de bandidos. Nos violaron". Este es el motivo por el que cruzan el Estrecho tantas mujeres embarazadas. "Si no nos violan en el desierto los bandidos, lo hace la policía marroquí en las comisarías". El testimonio es desgarrador. May lo relata con frialdad . "En Magnia, Marruecos, me intentaron acuchillar en varias ocasiones porque vestía con los brazos descubiertos". Caminaron tres días por el monte hasta embarcar en la patera en un acantilado cerca de Tánger. "Había cuatro niños dentro", recuerda. La Guardia Civil nos rescató. Nos llevaron a Cádiz y luego nos enviaron a Málaga. Allí, las mafias me quitaron el pasaporte y me obligaron a prostituirme tres meses. De Málaga fui a Pamplona. Me metieron en una habitación con un colchón y un televisor, pagaba 250 euros. Durante cinco años tuve que prostituirme en la Avenida Guipúzcoa, al lado de la gasolinera. Me exigían 40.000 euros por el "viaje". Todos los meses ingresaba dinero en un número de cuenta, unos 1.500 euros. Si les delataba o huía, amenazaban con matar a toda mi familia". May hace un silencio. "A cada chica la vigila una "jefa"". Hay más mujeres que hombres", revela de repente.

"Estos cinco años los he pasado muy mal. Los clientes te pegan, rompen el condón, se marchan sin pagar". May ha tenido que escapar en varias ocasiones del coche de los clientes porque le han apuntado con una pistola o le han agredido con un cuchillo. "Una noche apareció un hombre con peluca. Monté al coche y le llevé al lugar donde solíamos conducir a los clientes. No paró. Siguió hasta Ansoáin. Yo agarré el volante. Grité. Sacó una pistola y me apuntó. Dijo que iba a ser su prisionera para siempre. Al detener el coche y bajar, escapé. Corrí y grité con todas mis fuerzas. Me disparó en varias ocasiones. Caí al suelo. No me dio. Algunos de los vecinos salieron de sus casas alarmados por los gritos y los disparos, serían las siete de la mañana. Avisaron a la policía. Le detuvieron. A partir de ese día huí para siempre de la prostitución".

"En cinco años había pagado a las mafias" 18.000 euros. Desde entonces, mi "jefa" no dejó de acosarme. Me llamaba al móvil, visitaron a mis padres e hijos, les amenazaron. Al final, gracias al apoyo de muchas personas anónimas de Navarra decidí reaccionar. Le telefoneé y le dije que la iba a denunciar si no dejaba tranquila a mi familia". Y así fue. May ha encontrado un buen trabajo. Sueña con traer pronto a sus pequeños. "Ahora sí que siento que soy un ser humano...".

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Imagen tomada esta semana en Buztintxuri desde un piso. I VAN BENÍTEZ


Comentarios
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  • Que valiente May! ojalá consiguas tus sueñosPatience
  • Ánimo a esta mujer y a otras que se encuentren en su situación. Después de leer el infierno por el que ha pasado espero y su salida de él espero que su camino lo sigan todas.Car
  • Los clientes deben ser conscientes que son cómplices de todo esto.Iruña

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