Sidney inició ayer las tareas de limpieza para deshacerse de la espesa capa de polvo que dejó la jornada anterior la tormenta de arena que tiñó de rojo a la mayor ciudad de Australia, que sufrirá pérdidas económicas de decenas de millones de dólares.
Además de la devastación causada por la arena, que cubrió automóviles y calles y se metió en el interior de casas y edificios, el fuerte viento -superior a los cien kilómetros por hora- destrozó cientos de árboles y tejados.
Procedente del desierto del interior del país, el fenómeno empezó el martes por la noche (hora local) y concluyó el miércoles al mediodía. Los cuatro millones de ciudadanos apenas pudieron salir de sus casas para ir a trabajar. El transporte prácticamente quedó paralizado. Esta es la mayor tormenta de arena en Sidney desde 1942, calificada como "Día del Juicio Final" por el rotativo local Daily Telegraph.
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El Teatro de la Ópera, en plena tormenta y horas después. REUTERS
La Casa de la Ópera es cubierta ayer, 23 de septiembre de 2009, por una tormenta de polvo en Sidney (Australia).
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