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HOMENAJE A PABLO ANTOÑANA M

Despedida literaria a Pablo Antoñana

Cerca de medio millar de personas se sumaron al homenaje, que siguieron desde la calle unas doscientas personas

Actualizada Jueves, 20 de agosto de 2009 - 04:00 h.
  • NEREA ALEJOS . PAMPLONA

Inconformista y coherente hasta el final. Así le recordaron ayer al escritor Pablo Antoñana quienes más le admiraron, entre ellos escritores como Miguel Sánchez-Ostiz o Bernardo Atxaga.Ajeno a los ritos y ceremonias, el escritor recibió un último homenaje en forma de palabras y música. Él no quería un funeral y sus allegados optaron por organizar una "reunión cívica" a la que acudieron en torno a medio millar de personas.

El aforo del Patio de los Gigantes se quedó tan pequeño que unos doscientos asistentes siguieron el acto desde la calle Descalzos a través de unos altavoces. Dentro, el pabellón acristalado del patio acogió a unas 200 personas que permanecieron sentadas, mientras otro centenar se mantuvo de pie. La hora elegida para el acto, las seis y media de la tarde, coincidía con una temperatura cercana a los 40 grados. El aleteo de decenas de abanicos se convirtió en parte del ambiente.

No sólo estuvieron presentes los nombres ligados al mundo de la cultura, sino también los vecinos con los que se tropezaba en sus paseos por el Casco Viejo. La propia literatura de Antoñana se convirtió en fuente de recuerdo y agradecimiento hacia su figura. No faltó la referencia a la muerte, uno de los temas recurrentes en su obra, tal como él la invocó: "Quiero que la llegada de la sombra sea pacífica y súbita".

También llegó a describir cómo imaginaba sus aposentos en la eternidad: algo tan sencillo como un sillón orejero escoltado a ambos lados por los libros, papeles y cuadernos que no pudo leer en vida por falta de tiempo. Resumió con una simple frase cómo quería que fuese su última hora y lo que llegase después: "Me quedo con la muerte tímida del pájaro y el cómodo silloncito".

El acto, organizado por Xabier Eder y Toño Muro, duró en torno a una hora y se limitó a siete intervenciones.El periodista Javier Pagola, que se encargó de hilvanar la ceremonia, invitó a que quienes quisieran aportar algún escrito se lo entregasen al final a la familia del escritor. El escenario estuvo presidido por un retrato de Antoñana pintado a carboncillo.

La primera intervención corrió a cargo del escritor navarro Miguel Sánchez-Ostiz, premio Príncipe de Viana, como el propio Antoñana. Al conocer la noticia de la muerte de su amigo, escribió una frase para su estela: "Se comportó como una persona decente". A lo que ayer añadió: "No se me ocurre mayor elogio en tiempos de desvergüenza". El autor de No existe tal lugar ensalzó el inconformismo de Antoñana y comentó que hasta el propio nombre de la calle Descalzos entonaba con el homenaje al escritor. "Estoy seguro de que a Pablo este último sarcasmo le habría gustado", ironizó.

De él destacó su independencia, su inconformismo, su insumisión, lo que podía llegar a traslucir una imagen "adusta y de cascarrabias". Inmediatamente, Sánchez-Ostiz matizó: "Cascarrabias es un elogio en estos tiempos de abrazos de Judas y de sonrisas que no estropeen el clima de parque de atracciones en el que vivimos y nos hacen vivir".

Asimismo, el autor navarro criticó el actual panorama editorial. "No hay relación alguna entre la calidad de una obra y la acogida de ésta. Cada vez influyen más otros factores que no dependen del escritor". La música también se engarzó en el homenaje a Antoñana, amante de la música coral. Así, la Coral San José de la Chantrea interpretó Basoillarrak kantatzen ditu,en referencia al canto del urogallo, y Goizean argi hastean, una canción de cuna sobre las primeras luces del día. A la intervención de Miguel Ángel García Andrés, de la revista Elgacena, le siguió la del historiador Roldán Jimeno, quien durante su infancia alimentó la creencia de que Pablo era historiador, "faceta que no se le reconoció". Según Jimeno, Antoñana "es el autor que mejor ha retratado el mundo del carlismo". Sagrario Alemán, directora del euskaltegi Arturo Campion, luchó por contener las lágrimas mientras recordaba el acercamiento de Antoñana al euskera, lo que le llevó a las aulas del veterano centro, situado en la calle Comedias. Alfredo Díaz de Cerio leyó un poema inédito de su padre, escrito a mano y sin título. A continuación intervinieron los escritores Pello Lizarralde y Bernardo Atxaga, que leyó el poema La vida según Adán, primero en euskera y luego en castellano. "Creo que Pablo vivió lo que noblemente llamamos vida", señaló el autor de Zazpi etxe Frantzian. El acto se cerró con las palabras de Blanca Antoñana, la hija menor del escritor, quien expresó así el agradecimiento de la familia: "A mi padre no le gustaban los homenajes, pero creo que hoy estaría profundamente emocionado". Sin embargo, la despedida fue relativa, ya que queda el tributo que le seguirán rindiendo los lectores de sus libros.

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Unas trescientas personas abarrotaron ayer por la tarde el Patio de los Gigantes, que se quedó pequeño. En primera fila, la viuda del escritor, Elvira Sáinz (segunda por la izquierda), acompañada de sus hijas, Elvira y Blanca (derecha). JESÚS GARZARÓN

Bernardo Atxaga. GARZARÓN

Miguel Sánchez-Ostiz. GARZARÓN

En primer término, Miguel Ángel García Andrés, de la revista Elgacena. Sentados, Sagrario Alemán, directora del euskaltegi Arturo Campion, y el historiador Roldán Jimeno. GARZARÓN

Blanca Antoñana. GARZARÓN


Comentarios
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  • Con todos mis respetos pero quiesiera dar mi opinión. Era una persona profundamente anticlerical y a quién repuganaba la sociedad navarra tradicional. Pronacionalista vasco, anticarlista empedernido que destilaba en sus ecritos amargura siempre que hablaba de su infancia y juventud y rencor hacia la socieddad que le tocó vivir . Irreverente, sectario y malhumorado. Todo el talento que dicen que tenía como escritor y ensallista lo entregó a la causa de nihilismo y del causi vacio existencial. Descanse en Paz su alma y consuelo y esperanza de volver a verle en la otra vida a su familia.lector suyo ocasional
  • Poco a poco voy sabiendo de las cosas de Antoñana. Y me parece que desde ayer sí que se puede llamar al sitio Patio de los Gigantes. A pesar de la sencillez de quien homenajeamos ayer.Mikel Haranburu Bergua

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