Están a favor de la movilidad sostenible y utilizan la bicicleta para ir trabajar, llevar a sus hijos al colegio y sustituir al coche siempre que las circunstancias lo permitan. Persiguen contaminar menos, hacer deporte y dar ejemplo a otros usuarios
PROLIFERAN con la llegada del buen tiempo. Cientos de navarros desempolvan sus bicicletas en el verano, y ya no se desprenden de ellas hasta que la lluvia del otoño les impide seguir formando parte del carril bici. Sin embargo, hay quienes no dejan de utilizar este medio de transporte ni siquiera en invierno. Recorren varios kilómetros al día, siempre que la meteorología se lo permite.
Matías García Segueiraestá concienciado con el medio ambiente, y se siente orgulloso de poder servir de ejemplo a los alumnos que alecciona en la Fundación Ilundáin. "Si ellos ven que yo puedo hacerlo, se motivan y se marcan retos", dice quien con sus 29 años recorre a diario cuatro veces los 15 kilómetros que separan Pamplona del centro de reinserción de menores donde trabaja.
"Tengo jornada partida, de 10 a 15 y de 17 a 21.30 horas. No me importa el mal tiempo o las tormentas, el paseo me ayuda a desconectar y valorar otras cosas que si viajas en coche no tienes tiempo de admirar", asegura este apasionado de la bicicleta.
Para trasladarse utiliza chaleco, y aunque en algunos tramos circula por carretera, aún no se ha comprado casco, algo de lo que no está muy orgulloso. "Creo que la gente utiliza el coche para demasiadas cosas. La bici tiene muchas ventajas y es cuestión de pensar un poco en el medio ambiente", mantiene. No obstante, García asegura que lo que más le gusta de la bicicleta es "disfrutar cada día del atardecer del valle de Aranguren".
Ahorrar y estar en forma
En invierno y en verano. Gema Cuenca Serrano, de 30 años, es profesora en el colegio público San Pedro de Mutilva Baja, y está convencida de que la bicicleta es un medio de transporte que permite al usuario estar en forma, además de suponer un ahorro en materia de combustible y mantenimiento del vehículo. "La crisis supongo que nos afecta a todos, y mis piernas son toda la gasolina que necesito para llegar al trabajo", explica.
A esta vecina de Miranda de Arga no le importa el mal tiempo. "Dejo de coger la bici sólo cuando el hielo de la carretera me lo impide", afirma. De este modo, todos los días recorre unos 5 km desde Pamplona hasta el colegio de Mutilva Baja. En tiempo, le supone 30 minutos pedaleando, aunque depende del tráfico y de cómo se encuentre físicamente cada mañana. "Hay veces en las que he llegado en 20 minutos".
Sin embargo, esta amante de los medios de transporte sostenibles se queja de la actitud de algunos conductores. "A veces pasan muy cerca y es peligroso. En algún tramo me la juego y eso no debería ser así", asegura. Como usuaria, dice que el carril bici necesita aún "un fuerte empujón".
Sus alumnas saben que aún son pequeñas para seguir su ejemplo, pero no desisten en el empeño y, dentro de sus posibilidades, también utilizan la bici para moverse por la ciudad.
El aparcamiento de bicicletas está a pleno rendimiento en cuanto el frío del invierno deja paso a la primavera. "Nos gusta venir en bici al cole", explica Marta Muñoz Ramos, alumna. "Es cuestión de acostumbrarse", mantiene Cuenca.
Al cole, en bici
Tiene 7 años y ya se siente segura encima de su bicicleta roja. Con ella acude diariamente al colegio en compañía de su padre, David Benito. Pero éste no es el único uso que esta joven hace de su medio de transporte más especial. También va a clases de ballet o de idiomas, e incluso acude a la piscina. "A veces mi padre va muy rápido y en las cuestas tiene que esperarme", dice Mar. Esta joven estudiante monta en bicicleta desde los cinco años, de la misma manera que hará su hermana Jara "cuando sea un poco más mayor". Siempre viaja en compañía de sus padres, y los fines de semana anda en bici por la ciudad. "Desde siempre, tanto a mi mujer como a mí nos ha gustado trasladar nuestras inquietudes y explicar a las niñas con nuestro propio ejemplo que el coche no es la única alternativa para moverse", explica Benito.
El único problema que esta familia ve al trasladarse por medio de esta alternativa es el carril bici, que califican de insuficiente. "Hay bastantes espacios adaptados por las aceras, eso es verdad, pero están aislados", mantiene. Según su opinión, esto acaba por ser peligroso tanto para ciclistas como para peatones, ya que en algunos tramos deben subirse a las aceras, lo que provoca el malestar de algunos peatones. "Las personas mayores pueden verse más desprotegidas, y es entendible", dice Benito.
De cualquier manera, casco en mano, piensa que el uso de la bici es "una manera alternativa de moverse que beneficia al medio ambiente y a la salud".
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Marta Muñoz Ramos, Alba Matías Aguilera, Maite Alaez Guergué, Gema Cuenca y Carmen Pozueta Rodríguez.
Mar Benito, en compañía de su padre David. N.G.
Matías García Segueira, junto a su bici en Ilundáin. SESMA
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