La Bajadica del Puy de las chicas tuvo un tímido inicio de cinco filas que tras una hora sumaban cuarenta y nueve
La tradicional Bajadica del Puy de las chicas no corre peligro de extinción tal y como demostraron ayer medio millar tres generaciones de mujeres. Todos los años, el tímido inicio con apenas cinco filas de madres y niñas de corta edad hace temer que Estella perderá una de sus costumbres más típicas: el acompañamiento femenino a la corporación a su regreso al edificio consistorial tras asistir a las once a la misa que en honor a la patrona se celebra en la Basílica del Puy.
Y una hora después, con la suma escalonada de mujeres, la bajadica cuenta con una nutrida asistencia -este año medio millar repartidas en 49 filas- que garantiza su supervivencia.
Una de las primeras en sumarse a este ritual, en el que las mujeres bailan al son de la marcha militar Bajo la doble águila tarareando el característico "la, la, la" que hoy reproducirán los hombres en la pañuelada, fue Laura Iparraguirre Bemposta y sus hijas Bidane y Lucía Ciriza, de 6 y 4 años. "Es muy importante mantener las tradiciones y las fiestas. Quiero que mis hijas las vivan y disfruten desde pequeñas". Eran las doce y cuarto y pocas se habían sumado a la bajadica, entre ellas la zaragozana Isabel Ruiz González, de nueve años, que disfrutaba del baile con otras once amigas. "Mis abuelos son de aquí y vengo todas las fiestas para verles y disfrutar con mi cuadrilla. Antes nos vamos a almorzar ", comentó. Para entonces, la banda de música de Estella había repetido la partitura más de veinte veces.
Fila municipal
Tras dejar atrás la calle Valdeallín y enfilar hacia Carpintería con una temperatura de 31 grados, la bajadica ya sobrepasaba la veintena de filas. Fue el momento en que la alcaldesa, Begoña Ganuza, se desligó de la corporación para sumarse a un grupo de adolescentes.
Por detrás, las regionalistas Charo Ugarte, Mayte Alonso y Silvia García se unían a la socialista Cristina Garijo para formar su propia fila. "¿Cansadas? No, acaban de empezar las fiestas", decía Silvia García, que confesaba haber dormido cinco horas, las mismas que Garijo mientras que Ugarte afirmaba que 4. "Yo tres", terciaba Mayte Alonso. "¡Pero eres la más joven y no tienes hijos!", protestaban entre risas sus compañeras.
A la una y media, la comitiva llegaba a las puertas del ayuntamiento. De nuevo la corporación había recuperado a sus mujeres y atravesó el pasillo femenino que les saludaban con el pañuelico rojo al viento. Una vez arriba, la corporación en mano de su edil Mayte Alonso devolvió el saludo bandeando la insignia de Estella.
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La pañuelada protagonizada ayer en Estella al paso de la corporación, la banda y los gigantes.
Aunque el ritual de la bajadica se inició de forma tímida con un puñado de filas, la tradición sumó participantes conforme avanzaba la comitiva hacia el ayuntamiento. MONTXO A.G.
Los cabezudos y detrás de la banda se abren paso entre la pañuelada protagonizada por mujeres. MONTXO A.G.
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