Un retén formado por 14 bomberos de cuatro parques permaneció durante todo el día de ayer en Juslapeña
Los bomberos, agricultores, militares, conductores de máquinas, pilotos de helicópteros y avionetas y, sobre todo, vecinos de los valles de Unciti y Izagaondoa, por un lado, y Juslapeña, por otro, recibieron ayer, por fin, las buenas noticias que esperaban: el fuego de Juslapeña estaba apagado, después de haberlo dado por controlado el miércoles por la tarde, y el incendio de la sierra de Izaga se controlaba.
Ayer no había datos de hectáreas afectadas en ninguno de los dos incendios, aunque se presumían de varias decenas, sobrepasando con creces el centenar, en Izaga. Tampoco había información oficial sobre la causa de este fuego. Desde el miércoles ya se conocía el del valle de Juslapeña: una pajera de Larráyoz.
Para extinguir un fuego y controlar otro fue necesario, por ejemplo, que todos los parques de bomberos de Navarra, los once, se volcaran en las extinciones. Catorce efectivos estuvieron en Juslapeña y más de medio centenar, en la sierra de Izaga, donde volvieron a vivirse momentos tensos durante el día de ayer por dos de los cuatro frentes en los que se trabajaba: por la mañana, con el frente de Alzórriz-Idocin, y por la tarde, porque se reactivaba el de Zuazu y continuaba activo el de Alzórriz-Idocin. En Zuazu, el Puesto de Mando Avanzado coordinó los trabajos. Había responsables de bomberos, del departamento de Medio Ambiente, de la UME, de Policía Foral, de Guardia Civil y de DYA.
La movilización de bomberos hizo que se doblaran ayer el número de efectivos en todos los parques de bomberos de la Comunidad foral para garantizar la atención a la ciudadanía ante cualquier otro tipo de situación que requiera su intervención.
La localidad de Reta, en la imagen, estuvo rodeada por las llamas. BENITEZ/LARUMBE/CORDOVILLA
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