Las fotografías de Zubieta y Retegui, donadas a Pamplona, han sido un icono de las fiestas desde 1940 Machús Ruiz de Azagra, viuda de Javier Zubieta, elige y comenta 7 fotos especiales En abril, la familia donó medio millón de instantáneas al Ayuntamientode Pamplona
"En Sanfermines me voy de vacaciones. Desde que murió Javier, no sé estar esos días en Pamplona sin trabajar en la tienda". Así habla Machús Ruiz de Azagra Támara, bilbaína de 54 años.
Es la mujer de Javier Zubieta Retegui, fotógrafo pamplonés fallecido el 14 de mayo de 2007 a los 54 años y propietario de la tienda de fotografía Zubieta y Retegui. Este establecimiento fue fundado en los años 40 por el tío de Javier, Francisco Zubieta Vidaurre, que falleció en 1998, y su padre, Andrés Retegui Gastearena, fallecido en 1987. El pasado mes de abril, la familia de Javier Retegui decidió donar el legado fotográfico, cerca de medio millón de instantáneas, al Archivo Municipal del Ayuntamiento de Pamplona.
Ahora, dos años después del fallecimiento de Javier Retegui a causa de un cáncer de pulmón, su mujer recuerda cómo vivía el fotógrafo pamplonés los Sanfermines. "Cuando éramos novios me decía que el 6 de julio me fuese a Bilbao con mi familia. Lo que él quería era librarse de mí para disfrutar las fiestas al máximo. A partir de 1978 empezó a ayudar a su padre y a su tío en la tienda. Nos habíamos casado en 1977 después de 5 años de novios y en esa época empezó a dedicarse en cuerpo y alma a fotografiar los Sanfermines".
Tras disfrutar el 6 de julio del chupinazo en familia e invitar a amigos y clientes a una copa de champán y un aperitivo en la tienda, Javier Retegui vivía el resto de los Sanfermines con un estricto horario. "Se acostaba todos los días muy pronto, algunos incluso antes de los fuegos, porque siempre le dio mucho miedo quedarse dormido y no llegar al encierro. Llegaba a la tienda entre las 6 y las 6.30 y repartía entre familiares y amigos las cerca de 12 cámaras que usábamos en el encierro. Después se encerraba a revelar todos los carretes y ya no estaba para nadie".
Si algo le gustaba a Javier Retegui era ver que las fotos hechas por sus colaboradores habían sido publicadas en la prensa. "Aunque todas estaban firmadas como Zubieta y Retegui, a él le hacía mucha ilusión que la gente que le ayudaba viera reconocido su trabajo".
Para agradecerles ese esfuerzo, la familia organizaba en la tienda un desayuno de chocolate con churros mientras esperaban a colgar las fotos en el escaparate, donde decenas de personas se agolpaban para ver las instantáneas.
Junto con la fotografía, la otra pasión de Retegui eran los toros. "Le encantaban. No perdonaba y todos los días iba a la corrida con su abono de sombra, pero al menos un día iba a sol con los amigos".
Retegui era un hombre de costumbres y por eso siempre fotografió el encierro desde el mismo balcón de Santo Domingo. "Pidió permiso a la familia y todos los años, todos los días, iba él. Pero nunca pagó, no le gustaba que se negociase con el encierro. Le gustaba Santo Domingo porque, como los toros van muy rápido, resultaba más difícil sacar fotos".
Estos son los terceros Sanfermines en los que Javier Retegui ya no acudirá a ese balcón de Santo Domingo. "En San Fermín de 2006 hicimos el encierro para Diario de Navarra pero no abrimos la tienda. Da mucha pena cerrarla después de más de 60 años, pero es una etapa que se acaba. No hay que darle más vueltas".
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LOS MIURAS ATRAPAN A DANIEL OTEIZA, 11-07-99"A Javier le encantaba esta foto y desde que la sacó, la tuvimos expuesta en el escaparate de la tienda de Espoz y Mina. A él le gustaban mucho los toros y muy especialmente los miuras. Siempre decía que eran muy nobles, muy buenas personas. Este chico, Daniel Oteiza, empezó a venir a la tienda y al final se hizo amigo de la familia. Javier estaba muy orgulloso de esta foto, le gustaba sobre todo la variedad de color de los toros y cómo demuestran su nobleza al no cornearle, a pesar de darle un gran susto".
EL CHUPINAZO DE 1976, EL PRIMERO CON LLUVIA DESDE 1940"Yo no había visto nunca esta fotografía. Se hace muy raro ver la plaza Consistorial llena de paraguas y tan despejada. La gente no ocupa ni la mitad de la plaza, eso es algo impensable hoy en día. También me sorprende mucho que haya una foto de Javier del chupinazo tomada desde el Ayuntamiento. Generalmente, él solía colocarse en el otro lado, enfrente de la Casa Consistorial. Cuando hizo esta foto faltaba un año para que nos casásemos, pero ya llevábamos cuatro de novios", recuerda la viuda de Javier Retegui.
MENDIOROZ, CORNEADO EN EL BRAZO, 09-07-61"Javier Mendioroz Olleta venía todos los años a la tienda a hablar con nosotros y a enseñarnos la cicatriz que le había dejado la cornada en el brazo. Esta foto también estaba siempre en el escaparate. A Javier le encantaba el contraluz que hay en el callejón a la hora del encierro. Decía que era una luz preciosa. Cuando la gente veía el escaparate, desde dentro de la tienda siempre sabíamos cuándo habían visto esta foto porque todo el mundo gritaba. Impresiona mucho. Sin embargo, está ya muy gastada de tanto verla. Javier siempre decía que es una pena que ocurra esto porque, las mejores fotos, se convierten en un símbolo, acaban siendo míticas y justo por eso acaban cansando. Mueren de éxito. Él opinaba esto de esta fotografía en concreto".
EL TÍO PACO CON VARIOS NIÑOS DE LA FAMILIA"El tío de Javier, el tío Paco, inició la tienda de Zubieta y Retegui junto con el padre de Javier, Andrés Retegui, que falleció en 1987. Ellos dos eran cuñados. En esta foto aparece el tío Paco con varios niños de la familia el 6 de julio de 1994, cuatro años antes de fallecer. Son, de derecha a izquierda, mis hijos Javier (11 años) y Laura (10 años); Fernando Zarraluqui, hijo de un amigo de la familia; mi hija Miryam (6 años); Pablo Zarraluqui y Javier Pascual, hijo de otro amigo de la familia. Cuando eran pequeños, en San Fermín a los niños les poníamos en la mano el cuño de la tienda para que, si se perdían, alguien los trajese aquí. Siempre nos reuníamos todos, amigos y familiares, en Espoz y Mina".
UN ENCIERRO DE LOS AÑOS 20 CASI SIN CORREDORES NI ESPECTADORES"Esta foto la hizo Francisco Zubieta Vidaurre (Pamplona, 1908-1998), el tío de Javier, el tío Paco. A Javier no le gustaba nada cómo ha cambiado el encierro. Decía que los corredores tienen mucho protagonismo. Él prefería el espíritu de antes, cuando los mozos corrían antes de ir a trabajar. Parece increíble que esta foto sea de un encierro en Mercaderes, parecen las vaquillas de un pueblo. Casi no hay corredores ni espectadores. Es muy bonita, distinta. Está hecha desde Estafeta, pero se ve la plaza del Ayuntamiento".
HOMENAJE DE LOS GIGANTES A ZUBIETA Y RETEGUI EN 1986"Aunque no se publicó en la prensa, esta foto era muy especial para Javier. Y es muy típica de él. Tenía espíritu de reportero y le encantaba salir a la calle en San Fermín con la cámara colgada al cuello y captar el momento, los instantes de la fiesta. Nuestra familia le tenemos mucho cariño a esta foto. Los gigantes vinieron a la tienda y bailaron. Fue algo muy bonito y muy emotivo. A él le gustaba porque están unidos tanto la fiesta, la ciudad, lo típico de San Fermín, con nuestra propia tienda, todo lo que él amaba".
EL NEGOCIO FAMILIAR DURANTE 60 AÑOSquot;En esta foto salimos, de izquierda a derecha, mi marido Javier; nuestra hija pequeña, Miryam, que tenía 11 años; Eduardo Lasheras y su mujer Nieves Ganuza, amigos de Javier desde críos, y yo. Está hecha el 6 de julio de 1999. En la tienda celebrábamos el chupinazo por todo lo alto. Era una locura, la tienda siempre estaba llena de clientes y, sobre todo, de amigos y familiares que venían a visitarnos porque nosotros no podíamos salir. Invitábamos a todo el mundo a champán y a fritos. La tienda siempre ha sido nuestro punto de encuentro durante todos los Sanfermines. El padre y el tío de Javier la alquilaron en los años 40 y ha estado abierta al público hasta los Sanfermines de 2006. Han sido más de 60 años".
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