La portavoz del PSN salió al balcón acompañada por su marido y sus dos hijos
Cerca de mil doscientos metros cuadrados para miles de personas. Entraron todas, de blanco y rojo. Salió la mayoría, de grana y oro. La Plaza Consistorial de Pamplona supo, un 6 de julio más, llevar su fiesta al mundo; colaboraron esas miles de personas, sedientas de juerga; ayudó, y mucho, la concejala y portavoz del PSN Maite Esporrín Lasheras. Era su día. Salió al balcón del Ayuntamiento un minuto antes de las doce.
Miró, sonrió, coreó ¡San Fermín, San Fermín! Besó a su hijo David, muy cerca estaba Beatriz, su otra hija. Y llegó el momento. Gritó fuerte y claro: "¡Pamplonesas, pamploneses!, ¡Viva San Fermín!, Gora San Fermín! ¡Felices fiestas!". Exultante, pareció despedirse del cohete que tanto ha querido, con un adiós abierto al cielo.
Tal y como había anunciado, Maite Esporrín, la décima mujer en lanzar el chupinazo en Pamplona, utilizó la fórmula tradicional. Y, a buen seguro, vio la plaza como ella quería: llena y limpia de consignas políticas. Porque, el de 2009, resultó un chupinazo tranquilo, donde sólo la fiesta se hizo notar. Tan sólo se pudo ver una pancarta alusiva a los presos, portada por varios jóvenes que entraron por la calle Calceteros, segundos después de iniciarse la fiesta. Una fiesta que tuvo su aperitivo. A las 10.30 horas, la Plaza estaba casi llena. Y parece que el filtro policial para evitar huevos, harina y otros condimentos sólidos, funcionó porque sólo corrió, eso sí, a raudales, el cava y la inevitable sangría.
Cuatro limones y una naranja fueron los primeros hinchables en aterrizar en la plaza. Anunciaban refrescos y tuvieron vida efímera. Apenas diez minutos. Lo intentó después un globo azul, éste vendía helados. Y sobrevivió más. Llegó casi al cohete. Entraron más tarde otros y, así, la masa se entretuvo. Así y al canto de "¡Oé, oé oé!, ¡Alcohol, alcohol...!, ¡Que bote Pamplona!" y... por fin, "¡San Fermín, San Fermín!".
Muchos buscaron su minuto de gloria. A algunos les dio por el exhibicionismo en versión striper y el público, cómo no, aplaudió las ganas. Otros arriesgaron más e hicieron menos gracia. Como la decena de jóvenes que trepó hasta un balcón del primer piso en el portal número 2. En el primer piso, pero del consistorio, un invitado asomó una ikurriña, pero otros presentes la retiraron de inmediato. Los balcones, por cierto, a rebosar. El agua cayó en baldes y también con pistolas, un método agradecido, aunque el calor no apretó. El termómetro rondó los 20 grados y el sol jugó al escondite. Arrebujado entre las nubes, asomó a ratos.
Cruz Roja atendió a 49 personas en el chupinazo. En San Saturnino examinaron a 21 personas por diversas heridas, y tres de ellas precisaron traslado al hospital; en la trasera del Ayuntamiento curaron otras 22 heridas y una quemadura y se efectuaron cinco traslados. La DYA realizó en el pasadizo de la Jacoba 85 atenciones, en el 90% de los casos se trataba de cortes sobretodo en pies y piernas.
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1 Maite Esporrín grita los vivas al santo en presencia de su familia y la alcaldesa. CORDOVILLA
La alcaldesa, YolandaBarcina, y la portavoz del PSN, Maite Esporrín, comparten su alegría con las miles de personas que abarrotaban la plaza.
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