En 2007 se inició la construcción del nuevo complejo. La comunidad escolar pasa de 6.000 a 40.000 metros cuadrado
ALGO más de 50 años entre las calles Sangüesa y avenida de Galicia de Pamplona y 106 en la ciudad han concluido, prácticamente, esta misma semana, cuando profesores y directivos del colegio de los hermanos Maristas iniciaron sus vacaciones. Se han cerrado así las puertas, como colegio, del edificio que diseñó Víctor Eúsa en el final de su carrera como arquitecto y que levantó la empresa Huarte.
Más adelante, "cuando la situación económica permita hacer frente a grandes inversiones", volverá a abrirse el edificio, catalogado, como hotel de lujo. Eso si el proyecto del grupo ABBA se materializa. Para entonces, la comunidad escolar, una de las más destacadas de la Comunidad foral, se habrá asentado en el valle de Egüés. De hecho, desde este mismo mes de septiembre los exámenes de recuperación y, después, el nuevo curso escolar, se desarrollarán en el complejo escolar levantado a la entrada de la ecociudad de Sarriguren y que dará cabida a los cerca de 1.500 inscritos, aunque sus instalaciones son más amplías y han supuesto 25 millones de inversión.
Periplo por Pamplona
El traslado al nuevo emplazamiento en Sarriguren cierra las aulas del edificio que fue construido entre 1955 y 1958. Para entonces, los Hermanos Maristas habían pasado otro medio siglo en hasta cinco ubicaciones por lo que hoy es el centro y casco histórico de Pamplona. Tal y como recuerda el hermano Víctor Pastor Abaigar, natural de Los Arcos, de 76 años y que fue director del colegio entre e1969 y 1976 y profesor de latín, arte o religión, en 1903 se alquiló un piso en el palacio del Marqués de Rozalejo. No duraron mucho allí, "ni siquiera un año", ya que fueron pasando por la calle Eslava (en la Segunda República cambió el nombre por Liceo Eslava), el Paseo de Sarasate, Yanguas y Miranda y un conjunto de edificios, hoy ya derribados, en la calle Navas de Tolosa. "Y con la Vuelta del Castillo como zona para hacer deporte o como lugar e recreo en el que convivíamos con los militares".
Aquella de las Navas de Tolosa fue la primera sede en propiedad. "No tenía las condiciones adecuadas para el centenar de alumnos internos que estudiaban en el colegio", reconoce Pastor, que vivió todo el traslado y la construcción, tras hacerse con los terrenos, del edificio de la avenida de Galicia. El veterano profesor, que ha vivido en primera línea el cierre del colegio, recuerda sin disimular el orgullo la implicación de un arquitecto como Eúsa en el diseño y de la constructora de Félix Huarte en la materialización del proyecto. "Ellos querían tener un proyecto emblemático en Pamplona y este lo fue. Luego las dependencias interiores las concluyó José Echeverría", rememora.
Cuando se produjo el traslado a la avenida de Galicia eran ya cerca de 1.000 alumnos, 200 de ellos internos, que empezaron a utilizar el colegio en enero de 1959, tras las navidades de aquel año. Alrededor de una tercera parte del edificio estaba destinado a las dependencias del internado, como las cocinas, las despensas y los dormitorios, que desaparecieron en 1972 al perder este servicio su razón de ser.
Las primeras chicas
Como no podía ser de otra forma, por el medio siglo transcurrido, en la sede que ahora se cierra se han vivido varios de los hitos que marcan la historia del colegio. En 1975 vivió uno de los principales cambios. Aquel año llegó, para cursar BUP, el primer grupo de chicas. Provenían del colegio Santo Ángel, donde se había suprimido el bachillerato, y tras un año estudiando separadas de los chicos, en 1976 formaron parte del primer grupo de enseñanza mixto de Pamplona. Hasta entonces habían sido sólo varones los que engrosaban la lista de alumnos. Con las alumnas se incorporaron las primeras profesoras, más allá de las señoritas que habían atendido a los párvulos hasta entonces. "De aquella primera promoción de chicas salieron varias parejas que todavía perviven", recuerdan en el colegio.
Tanto el hermano Pastor como Andrés Larrambebere Oroz, director desde 1999 y profesor de Filosofía, destacan que el de Maristas no ha sido "un centro elitista". "Albergó a familias de todo tipo, lo mismo funcionarios que profesionales de carrera o trabajadores, sin hacer distingos. Igual que ahora, que la procedencia es variada y hay alumnos de más de veinte países".
Nadie en el centro ha hecho una lista completa de los alumnos que han pasado por sus distintas ubicaciones. "Son miles, claro, pero no los hemos contado nunca. Se intentó cuando el centenario pero no había documentación para hacerlo. No importa, porque el que ha querido lo ha hecho y han sido miles de navarros y de otras provincias", dice el director. Aunque algo reticentes a decirlo, la nómina de estudiantes hoy conocidos es grande. Entre ellos Pastor cita al doctor Arazuri, en Navas de Tolosa, al que fuera director de Diario de Navarra, José Javier Uranga, a los hermanos Manterola. Ya más recientes fueron deportistas como el ex entrenador de San Antonio Zupo Equísoain, el ex capitán de Osasuna César Cruchaga, o el pelotari Patxi Eugui.
40.000 metros en Egüés
El traslado a Sarriguren se afronta tras un año "difícil y de incertidumbres" por la evolución de las obras y los cambios que se afrontan. Unas 1.700 personas tendrán que trasladarse al valle de Egüés, lo que en horas "horas punta" aumentará los problemas de acceso y tráfico ya existentes. No obstante, ante la ilusión de las nuevas dependencias se han aumentado las solicitudes de inscripción, pero 130 quedaron fuera al no existir concierto con Educación para esas plazas.
Para Andrés Larrambebere es un "cambio lógico" que traerá "más espacio (se pasa de 6.000 a 40.000 metros), y se podrán practicar actividades interesantes que aquí se no se pueden realizar". "Se cambia porque se mejora; mover un colegio entero del centro de Pamplona es una operación difícil, pero pasamos a unas instalaciones de una calidad muy superior, desde el punto de vista tecnológico, ecológico y del confort y tratamos de adaptarnos a la ecociudad, aunque siempre hay a quien le viene bien y a quien no", reconoce.
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Vista del nuevo colegio Santa María la Real de los Hermanos Maristas a la entrada de la Ecociudad de Sarriguren. FIRMA
Alumnos en el estreno del colegio de Pamplona. CEDIDA A DN
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