Aún no se ha producido ninguna adopción monoparental nacional, dada la escasez de niños disponibles en España
Desde hace más de un lustro, un 15% de las solicitudes de adopción que se depositan en la ventanilla de la Dirección General de Familia, Infancia y Consumo del Gobierno de Navarra llegan de manos de personas solas. Se trata de mujeres y hombres que desean ser madres y padres aunque no tengan pareja estable. "No es una condición exigida. No hacemos ninguna discriminación.
Nos ceñimos a los requisitos que exige la ley, tanto para la adopción nacional como para la internacional", precisan desde la Dirección General de Familia. "Cada solicitud, ya proceda de un monoparental o de parejas, entra a formar parte de una lista de solicitantes, en la que permanecen hasta que les toca el turno", explica Loren Albéniz, directora general de Familia.
Desde 2002, en Navarra han sido adoptados 48 niños por núcleos familiares monoparentales. En 46 casos, la persona adoptante era mujer, y en los otros dos, se trataba de un hombre.
Todas estas adopciones fueron de menores procedentes del extranjero. Es la única vía por la que hasta hoy ha sido posible en la práctica que personas solas adoptaran en Navarra.
En el caso de adopción de niñas o niños españoles, la razón de "la no concesión hasta el momento a familias monoparentales no es otra que la carencia de niños y niñas", expone Albéniz.
La carencia de niños para adoptar en España es un cuello de botella para los navarros que quieren ser padres por esta vía. En 2008 se acumularon hasta 249 solicitudes para adopciones nacionales. Tan sólo cuatro afortunadas familias, siempre "biparentales", lograron adoptar a un menor, y otras 16 accedieron a acogimiento preadoptivo.
34 monoparentales esperan
En lista de espera para adoptar niños españoles hay 30 mujeres y 4 hombres que desean formar familias monoparentales en Navarra. Los requisitos que marca la legislación española para todos los casos de adopción son: que el adoptante sea mayor de 25 años; tenga al menos 14 años más que el adoptado; y sea declarado idóneo para fundar una familia, para lo cual varios expertos evalúan su situación personal y psicológica, visitando el domicilio para conocer el entorno y las condiciones en las que vivirá el menor. El proceso puede durar un año.
De ser superado con éxito, el siguiente paso es contactar con alguna de las entidades sin ánimo de lucro acreditadas por el Gobierno de Navarra para gestionar la adopción. En el caso de un adoptante monoparental, la entidad colaboradora para la adopción internacional (ECAI) deberá iniciar la búsqueda de menores candidatos en uno de los nueve estados que admiten que personas solas extranjeras puedan adoptar (estos son Brasil, Bulgaria, Perú, Costa Rica, Colombia, Mali, Vietnam, Rusia e India).
El proceso puede durar varios años más hasta que sea concedida la adopción en el país de origen del futuro adoptado. Estos países exigen también una serie de requisitos legales, adicionales a los de España. Por ejemplo, en Rusia es muy importante presentar, además del certificado de idoneidad, exámenes médicos debidamente compulsados, sellados y traducidos.
También se tiene muy en cuenta la aceptación mutua entre el menor adoptado y su nuevo padre o madre, para lo cual se observa con detenimiento cualquier señal de rechazo durante los primeros encuentros.
Es necesario realizar dos viajes a Rusia. En el segundo, se celebra una vista oral en los juzgados. "Se trata de un juicio con juez, fiscal, abogado y todo, en el que se valora a la persona adoptante y la documentación presentada", explica Marisol Sucunza Berasáin, madre sin pareja, que ha adoptado a una niña rusa.
Un interrogatorio "duro"
Esta leitzarra de 50 años apunta que es "bastante duro" el interrogatorio al que se somete la adoptante: "Me dijeron que como madre soltera les preocupaba qué podía pasar el día de mañana si conocía a una persona y no aceptaba a la niña. Yo les dije que en el mismo lote íbamos la niña y yo, y esta persona, si surge, lo tendría que aceptar", relata. "Se nota que las autoridades quieren ver la aceptación que va a tener la niña, tanto en su nuevo entorno como si cambian las circunstancias".
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