El de Ezcároz espera que la permanencia sea el mejor homenaje en su último partido como capitán de Osasuna
El domingo se vestirá de corto como cada fin de semana en los últimos 20 años, se calzará las botas y pisará por última vez el césped de El Sadar, como a él le gusta llamarlo. Todavía no es consciente, pero César Cruchaga, que anunció ayer su despedida del fútbol, deja a Osasuna sin su gran capitán, sin el estandarte que ha dirigido con voz firme el vestuario durante la época más gloriosa de la historia del club.
Heredero del espíritu humilde y combativo que siempre han tenido los portadores del brazalete rojillo, Cruchaga se marcha sin tiempo siquiera para saborear sus últimas horas como futbolista profesional. Una vez más, la realidad del equipo le exige estar al pie del cañón hasta el último minuto. Y a pesar de tener una lesión crónica en la rodilla allí estará el domingo, dispuesto a poner su granito de arena hasta el final.
"Me hubiera gustado que esta rueda de prensa hubiese sido con el equipo salvado, y poder disfrutar un poco más de los últimos entrenamientos, de los últimos desplazamientos o del último partido. Pero las circunstancias han querido que esta semana nos juguemos la vida y la verdad es que ahora mismo en lo que menos estoy pensando es en mi retirada. Lo que me quita el sueño es salvarnos", comenzó Cruchaga su discurso ante las decenas de periodistas, empleados del club, familiares, amigos y algunos compañeros de equipo (Puñal y Kike Sola) que abarrotaron la sala de usos múltiples de Tajonar. "Retirarme dejando al equipo más arriba de donde lo cogí sería la guinda. El partido ante el Madrid va a ser el más bonito de la década, con el campo lleno y sacando la salvación", dijo.
El capitán estuvo acompañado por Pachi Izco, que aseguró que "para Osasuna no es nada sencillo decir adiós a alguien como César".
Insignia de oro
"En este enrevesado mundo del fútbol cada vez es más difícil encontrar a gente capaz de representar los valores de un club. Agradecerte de corazón no sólo tu rendimiento sino tu apasionada implicación personal temporada tras temporada y decirte que alguien como tú siempre encontrará las puertas de Osasuna abiertas. César, muchas gracias por todo", concluyó un emocionado Izco antes de imponer a Cruchaga la insignia de oro del club.
El capitán trató entonces de controlar sus emociones, pero no pudo impedir que sus ojos se volvieran vidriosos. "Me gustaría contaros cómo empezó mi historia en Osasuna. Mis padres me regalaron una camiseta con el 11 de Martín y mis vecinos me llevaron a Graderío Sur. Recuerdo que vi a once tíos de rojo que luchaban como animales y dije: "Yo también quiero estar ahí", explicó.
"Llegué aquí siendo un mocoso y me marcho hecho un hombre. Me gustaría contaros lo que ha sido para mí Osasuna. Las características de este club son las de este pueblo, un pueblo noble, fiel, unido, un pueblo que no se rinde y una gente a la que no nos gusta que nos digan lo que tenemos que hacer ni lo que tenemos que sentir", dijo. "Estoy muy orgulloso de haber sido el capitán, pero lo que de verdad me llena de orgullo es saber que cada vez que me he puesto esta camiseta estaba defendiendo a los míos, a mi familia, a mis amigos, a la afición, a esta raza navarra", acertó a decir el de Ezcároz con la emoción estrangulando su voz. Fue el momento más crítico de su comparecencia, pero lo superó sin soltar una lágrima. Capitán hasta el final.
"Me gustaría dar las gracias a Osasuna. Quien tenía que hacer un homenaje soy yo a este club por todo lo que me ha hecho vivir y sentir durante todos estos años. No es un adiós, sino un hasta luego", comentó. "Quiero agradecer a la afición. Me he sentido muy querido, muy respetado. También a toda mi cuadrilla, a toda esta Peña que en los momentos malos me han sacado la cara y me han defendido; a mi mujer y a toda la gente a a que sé que he dado buenos momentos pero que también ha sufrido y pasado muchas noches sin dormir por mi culpa", dijo. "A lo mejor en otro equipo podía haber ganado más dinero, pero lo que he sentido en este club no lo podía haber sentido en ningún otro. Muchas gracias por todo y hasta siempre", concluyó. Hasta siempre, capitán.
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César Cruchaga, ayer en el vestuario del reyno de Navarra.
César Cruchaga abandona las instalaciones de Tajonar. JAVIER SESMA
El presidente de Osasuna, Pachi Izco, impone a Cruchaga, visiblemente emocionado, la insignia de oro del club. JAVIER SESMA
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