La Princesa de Asturias permaneció poco más de hora y media en Baluarte. En este tiempo, clausuró el Congreso sobre Dependencia, visitó los stands y saludó a cientos de personas en un aperitivo popular.
SUBIDA en sus tacones imposibles, diez centímetros para unos; más, para otros, la Princesa de Asturias llegó a Baluarte para clausurar el Congreso sobre Dependencia y dejar constancia del "efecto Letizia". El coche oficial entró en la plaza y llegó casi hasta la puerta, quizás porque la pareja tacones-adoquines no casa bien, tal y como le advirtió el presidente Miguel Sanz a la Princesa. Sólo un par de metros del camino de losetas separaban a la comitiva de la entrada.
Sanz, anfitrión junto con Higinio Raventos, presidente de la Fundación Edad&Vida, estuvo flanqueado por la presidenta del Parlamento, Elena Torres; la delegada del Gobierno, Elma Saiz; y la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina. Todas, o casi, como para ir de boda. El traje de chaqueta rosa de Torres (falda recta y americana estampada) contrastó con el vestido negro de Saiz y la discreción de Barcina, que eligió una falda azul cielo de cintura alta con lazo y top con bolero beige.
Doña Letizia, por su parte, con falda recta en blanco roto y camisa al tono, chaqueta corta en color tostado con pedrería y bolso en la misma línea. Y qué zapatos (comentario general de los asistentes): sandalias abotinadas a la última, con plataforma y altísimos tacones. Con ellos, la Princesa pisó fuerte sobre el piso y en apenas diez minutos visitó los stands instalados en un pasillo del Baluarte.
Se paró en todos. Y para todos tuvo algún comentario. Claro que su Alteza Real tampoco volvió de vacío a la capital. Los responsables del stand del Instituto Indas, por ejemplo, le entregaron lapices "para sus hijas" así como folletos informativos y el libro blanco sobre la "Calidad de Vida en Personas con Incontenencia Urinaria". En el stand del laboratorio Hartimann le obsequiaron un tensiómetro automático. "Siempre viene bien", sentenció doña Letizia. Tampoco le vendrá mal el regalo que le ofrecieron en el stand de Eurest Colectividad, un juego de cuchillos de queso. "No hubo tiempo para más", indicaron después del acto algunos responsables de los puestos.
El saludo más deseado
Tras los discursos y la clausura del congreso llegó el acto más popular de la visita. Un aperitivo en el que participaron alrededor de 700 personas. En esta ocasión, políticos y personalidades cedieron el protagonismo y los saludos a los cientos de invitados que habían acudido de residencias, asociaciones y entidades relacionadas con la tercera edad y discapacidad. Todos querían saludar, besar o, al menos, rozar a doña Letizia. Y la Princesa se mostró "cercana" y "cariñosa", comentaron. Matilde Gómez, delegada territorial de la ONCE, fue una de las primeras en hablar con doña Letizia. Victoria Rey Aranda, de la Asociación de Viudas Iturrama, y Lucía Lara Canalejo afirmaron que había sido ella, "la propia Princesa", quien les había saludado. "Nos ha hecho mucha ilusión".
También lo indicaron un grupo de residentes y trabajadores del centro Infanta Elena a los que doña Letizia saludó. Jesús Pardo, Mila Orradre Pascal, Begoña Antoñana y Emiliano Martínezle preguntaron por sus hijas y su marido. "Nos ha dicho que están muy bien, creciendo y muy guapas", relataron. "Y su marido trabajando mucho", puntualizó Antoñana.
Mª Carmen Sánchez, Irene Arana, Fernanda Arati y Trini Alvarez, de la Asociación El Vergel, destacaron que la Princesa es "encantadora". Desde la residencia El Vergel, un grupo de 25 personas acudió a Baluarte. Perpetua Tirapu se mostró más que contenta. "Tiene muy buen tipo", sentenció. Silvia Lasa, Manuela Martínez y María Azparren estaban de acuerdo. "Le he besado la mano no sé ni cuántas veces", comentó Azparren mientras la Princesa era conducida, como podían, de un grupo a otro. Entre tanto beso y abrazo doña Letizia no tuvo ocasión ni de tomar un canapé antes de salir de Baluarte y romper el protocolo para saludar al público, dejando patente de nuevo el "efecto Letizia". Y esta vez, pisando adoquín.
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Invitados al acto de clausura del Congreso sobre Dependencia antes de comenzar el aperitivo. SESMA/CORDOVILLA
Doña Letizia recibe las flores de Iñaki Laortiga Erdozáin. SESMA/CORDOVILLA
La Princesa de Asturias a su salida de Baluarte después de la clausura y el aperitivo. SESMA/CORDOVILLA
Detalle de las sandalias abotinadas de la Princesa. SESMA/CORDOVILLA
La princesa Letizia saluda a Begoña Rodríguez, directora de la Agencia Navarra para la Dependencia, y a Marta Álvarez, directora general de Asuntos Sociales, en el estand del Gobierno foral. SESMA/CORDOVILLA
El presidente Sanz advierte a doña Letizia sobre los adoquines de la plaza de Baluarte. SESMA/CORDOVILLA
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