La sala de fiestas iba a tener acceso directo desde los fosos y ocuparía una superficie de 500 metros cuadrados
Ni restaurante ni discoteca. La nueva estación de autobuses de Pamplona no consigue dar utilidad a uno de los espacios de la galería comercial subterránea ubicada en el mismo sótano que la dársena de los autobuses.
El Ayuntamiento de Pamplona acaba de denegar la licencia de obras solicitada por un particular para habilitar una discoteca en uno de los extremos de la galería comercial, el situado más cerca de la avenida del Ejército. La sala de fiestas iba a estar situada concretamente en el sótano -1 y ocuparía una superficie aproximada de 500 metros cuadrados. En la planta -2, al mismo nivel de la galería comercial, quedaría uno de los accesos, así como la taquilla de venta de entradas.
El motivo por el que se deniega la licencia desde el consistorio está en el uso que tiene asignado la estación: zona verde-parque y área libre. El informe municipal elaborado en el área de Urbanismo del Ayuntamiento concluye que en ninguno de estos usos está permitida la implantación de una discoteca, y añade que una sala de fiestas no puede considerarse como un uso complementario de la estación, que es un dotacional público.
De restaurante a discoteca
El local donde se pretendía abrir una discoteca iba a destinarse hace ahora un año como restaurante y dispone de una superficie de 500 metros cuadrados. Además de por el interior de la estación, a él se puede acceder directamente por el exterior, por las escaleras que permiten el acceso a los fosos de la Vuelta del Castillo desde la avenida del Ejército.
El otro local que también se ocupaba para la venta anticipada de entradas, se encuentra a un nivel inferior y estaba destinado originalmente a local comercial de la galería junto con el resto de los existentes.
La zona propiamente de discoteca, según el proyecto presentado, iba a disponer de una pista de baile, zona de barra, control de sonido, guardarropa y taquilla, así como un espacio exclusivo para los fumadores. Además de la barra propia de este tipo de actividades, el local tenía previsto también ofrecer tapas y bocadillos, por lo que también se contemplaba la instalación de una zona adecuada para este tipo de servicios.
Puesto que el local iba a tener una capacidad superior a las 500 personas, resultaba obligatorio contar con dos salidas para cumplir de esta forma las medidas legales de evacuación. El presupuesto de las obras superaba los 230.000 euros.
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La discoteca era subterránea con acceso desde las escaleras situadas en primer plano. ARCHIVO
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