A las cinco de la mañana, la afición empujó hasta el río a pescadores para coger un puesto
ERNESTO Gainza Aranburu se mueve como pez en el agua a orillas del Bidasoa. Con 38 años de edad, vecino de Bera y soltero, acumula una nómina de "64 o 65" capturas en su pulso con el salmón desde que con 17 libró su primer envite. "Es el más regular de los últimos 10 años", asegura Juan Otamendi, de la Asociación de Pescadores de Bera, a la que pertenece el afortunado pescador.
Ayer su experiencia le valió un triunfo, el que entroniza al dueño de la pericia de arrebatar el primer salmón de la temporada de las entrañas del Bidasoa. Sobre las nueve y media de la mañana, a las pocas horas de abrirse la veda, pasó a engrosar la relación de afortunados con el "Lehenbiziko" en lo que supuso toda una novedad en su dilatada trayectoria de pescador.
Su paciencia y habilidad con la caña extendida en el "Pozo Montoya" de la curva de Villanueva, a poco más de medio kilómetro de Endarlatsa en sentido Bera, le fueron útiles para hacerse con un macho de 6,950 kilogramos, 89 centímetros de longitud y 170 milímetros de circunferencia.
Conocedor de los rincones del Bidasoa, recaló en el "Pozo Montoya" después de dejar a su padre, Sebastián Gainza Aldazabal, en el "Pozo de los 50", en Endarlatsa. "Llegamos sobre las siete y cuarto de la mañana y vimos que había mucha gente. Dejé a mi padre y me fui hasta la curva de Villanueva, donde estaba el puente colgante", observaba ayer con más calma, superado el sobresalto inicial de tener ante su mirada el primer salmón del año.
En su lugar asignado anduvo atento a la mínima alteración que pudiera producirse hasta que advirtió el salto de un ejemplar junto a la mosca que pendía de su caña. En ese instante comenzó su particular desafío con el pez escurridizo. "En quince minutos", la presa estaba a buen recaudo. En su empeño halló el respaldo de un aficionado de Pamplona que, en ese preciso momento, pasaba junto a él y se detuvo para echar una mano. Rebajada la adrenalina de un episodio intenso -"la pesca del salmón es puro veneno"-, regresó al "Pozo de los 50", para el ritual de las mediciones y comprobar que el salmón era autóctono: "No tiene microchip, pero sí la adiposa cortada. Procede de la piscifactoría de Oronoz-Mugaire".
Sin ofertas de compra
El "Lehenbiziko" supuso para su portador "un alivio" con el que compensar la incomodidad de la delicada situación que atraviesa la factoría donde trabaja, Fundiciones de Vera (Funvera), afectada por un Expediente de Regulación de Empleo.
El pescador de Bera recurrió al argumento de la crisis para explicar la ausencia de ofertas recibidas por el trofeo simbólico, cuando, el año pasado, se pagó por el mismo 2.000 ?. El cierre del restaurante (Hartza de Pamplona) que acostumbraba a adquirirlo redujo también las posibilidades de comercialización. Aún así, Gainza, "de familia de pescadores", puso cava a enfriar.
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Ernesto Gainza Aranburu, con el preciado ejemplar de 6,9 kilogramos capturado en el Bidasoa.
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