Los edificios del Ayuntamiento pamplonés y del Palacio de Navarra apagaron sus luces de 20,30 a 21,30 horas
Ocho y media de la tarde. Plaza del Castillo. La fachada del Palacio de Navarra, sede del Gobierno foral, deja de brillar. Pero la contaminación lumínica de farolas y tiendas es tal que el gesto pasa desapercibido entre quienes transitan la plaza. Justo en la esquina opuesta, el reformado hotel La Perla, con dos focos por cada balcón, brilla como una gran antorcha blanca.
Los siete grados de temperatura y una llovizna intermitente no impiden que la zona esté muy transitada. La atención la llaman, al pie de la estatua de los Fueros, un centenar de jóvenes participantes en un acto antiabortista que recogen ya los bártulos.
A esas horas de la tarde, un sábado, la plaza Consistorial es zona de paso en el poteo de los jóvenes. De Mercaderes hacia Jarauta y calle Mayor. O a la inversa. Salvo la presencia de una cámara de televisión y el fotógrafo del periódico, nada más llama la atención de los viandantes. Dos policías municipales hacen guardia a la puerta del edificio, que también ha dejado de brillar. Sólo queda la luz tenue del reloj que corona el edificio, como una luna naranja. Al lado, la torre de San Cernin, ese faro de Pamplona, iluminada por los cuatro costados, hiende el techo de la ciudad.
Cita planetaria
El apagón institucional respondía a la cita mundial organizada por la organización medioambiental World Wildlife Fund (WWF) dentro de la campaña "La hora del planeta". Sábado 28 de marzo. A las 20,30 hora local. Objetivo: apagar durante una hora las luces de los edificios más emblemáticos de cada ciudad. Desde las pirámides de Gizeh a la puerta de Alcalá. Un gesto simbólico "para demostrar que la lucha contra el cambio climático es posible".
Más de 4.000 ciudades de 88 países, entre ellas las 52 capitales de provincia españolas, se habían comprometido a hacerlo, según WWF, que reivindica una actuación más eficaz de los líderes políticos para controlar las emisiones de CO2. El "apagón planetario" como gesto fue secundado ayer por partidos políticos e instituciones. Pero el gesto que importa toca en diciembre en la cumbre de Copenhague para firmar un nuevo tratado global contra el cambio climático que suceda al de Kioto.
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El edificio del Palacio de Navarra iluminó su fachada (arriba) y apagó las luces de 20.30 a 21.30.
El edificio del Ayuntamiento, antes y durante la hora del apagón, entre las 20,30 y las 21,30 de ayer, dentro de la iniciativa mundial frente al cambio climático. JAVIER SESMA
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