Ha dicho que ser el autor del cartel anunciador de las "bodas de oro de la Feria del Toro es una satisfacción". Ahora bien, ¿soportará bien las críticas, si las hubiera, cuando el cartel se imprima y se difunda por las calles?
Por mi profesión, estoy acostumbrado a las críticas. Es normal que las haya. Pero cuando acepté realizarlo, sabía que era un riesgo que debía correr.
Arquitectura y toro bravo, ¿son conceptos consonantes o disonantes?
La pregunta es complicada. En el cartel existe una geometría que se relaciona con el movimiento de los corredores en ese abanico que forman al entrar en el ruedo. La relación entre el toro bravo y la arquitectura... ¡uf! Las plazas de toros tienen su origen, su precedente, en los circos romanos, donde se establecía una directa relación entre espectadores y esto hacía que el propio escenario estuviese cargado de sentido arquitectónico, como sucede en las plazas de toros.
Tras el proyecto Dédalo, con el ganó el concurso convocado para ampliar el coso pamplonés, ¿es éste su segundo contacto profesional con el mundo del toro?
No, se trata de dos temas diferentes. Lo del cartel es algo muy diferente a ese proyecto. Aquello tuvo otra dimensión. El cartel es un apunte de cómo difundir la Feria del Toro.
Desde Dédalo hasta este cartel han pasado cuarenta y dos años. ¿Han cambiado mucho las fiestas de San Fermín?
No tanto. Quizá, el mayor cambio esté en la actitud del público. La plaza de toros, la Estafeta, los encierros... siguen siendo lo que eran. Posiblemente, haya ahora una presencia colectiva más potente, más fuerte.
¿Se considera verdadero aficionado a los toros?
Aficionado sí aunque sólo veo tres o cuatro corridas de toros al año, alguna en San Isidro, en Tudela, en Pamplona. En estos dos últimos años, le he seguido a José Tomás. Lo vi en su reaparición en Barcelona y también cuando en 2001 le echaron un toro al corral en Madrid. Con José Tomás, la Fiesta ha encontrado un torero que necesitaba. Hay otras figuras, como ahora Miguel Ángel Perera, pero nadie como él. Soy un ferviente tomasista.
La plaza de toros pamplonesa, inaugurada en 1922, ¿necesita una nueva arquitectura?
Se trata de un tema muy difícil. La plaza está muy ligada a ese recorrido que marca el encierro. No creo que haya una necesidad arquitectónica. Quizá podría hacer falta mayor capacidad. A diferencia de los estadios de fútbol, la arquitectura de las plazas de toros es siempre concéntrica. Con un cambio, se puede mejorar en comodidad, pero no va alterar la relación espectador y toreo. Salvo por mejorar el aforo, no veo la necesidad de una plaza nueva.
¿Disfrutará de las fiestas de San Fermín este año en Pamplona?
Vendré un par de tardes a disfrutar de esta ciudad y de este suelo.
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