Camacho confiesa que no ha conocido nunca una identificación social como la que provoca Osasuna
Contesta como jugaba, con velocidad y anticipación. Acaso, porque reconoce que ha concedido muchas más entrevistas que partidos jugados en su vida: 414 con el Real Madrid y 81 con la selección española, evita el regate y no elude exponer y hablar de su perfil más humano.
Nacido en Cieza (Murcia) hace 53 años, con una hija de 29 años y dos hijos de 30 y 17, José Antonio Camacho Alfaro, vive en Pamplona con su mujer porque "al hijo pequeño había que cambiarlo de colegio y se ha quedado en Madrid y porque luego entra en la universidad". Asegura que de sus padres ha heredado el afán por la lucha en la vida. Le va el ímpetu y la energía hasta cuando, sin dudar un instante, elige el tendido de sol en el caso que pueda acudir a los toros en San Fermín. De cualquier forma, asista a la corrida que elija, tiene la seguridad de que esa tarde toreará un amigo. Al fin y al cabo desarrolla amistad con los tipos que no se esconden, sobre todo cuando exponen su vida. Con sus amigos toreros comparte campo y cacerías, "pero más que cazar, a mí lo que me seduce es la cena tras el día de caza". "Soy bastante hogareño. Soy pájaro diurno", afirma.
Menor de cinco hermanos, su personalidad se explica, en parte, a partir de una habitual apelación a su familia. No olvida que se mudó a los seis años de forma obligada a Albacete cuando empezó a jugar al fútbol, ni que cuando tenía 18 coincidió con un veterano de 36 años en el Real Madrid llamado Ignacio Zoco.
"He tenido la suerte de que mi padre y mi hermano mayor fueran porteros de fútbol. Mi padre se tuvo que ir de su pueblo por problemas políticos a Albacete, porque mi madre era de Albacete. ¿Qué le pasó a mi padre? Que le pilló la guerra en el bando contrario a Franco y pasó siete años en la cárcel. Eran otros tiempos. Mi padre era carpintero, como mis hermanos, y no les faltó trabajo para salir adelante. Yo tenía que estudiar con una beca" recuerda después de entrenar en su despacho de Tajonar.
Al acabar esta entrevista se marcha a casa. ¿Se sienta a mesa puesta?
Me gusta mucho ver cocinar y los programas de cocina en TV, pero la cocina casera, de chimenea, de hacer yo las chuletas y de juntarnos la familia. Hoy (por ayer) no voy a mesa puesta porque, precisamente, tengo una comida con la dirección deportiva.
¿Cómo educa a sus hijos un tipo que firma autógrafos a los niños?
Los hijos te ven desde pequeño con ese estilo de vida y lo de los autógrafos lo ven como algo familiar. Mi señora ha estado encima de ellos y de sus estudios. Y he tenido suerte con ellos. Han salido buena gente, con sus carreras de abogacía y de dirección de cine.
¿Trata de educar como le educaron en su casa?
En casa ha sido muy importante la familia, los padres, los tíos, el reunirnos por Navidad...Y mis hijos tienen que saber quién es su familia, conocer a sus primos igual que yo, con 53 años, que soy de los pequeños entre mis primos.
¿Y a estas alturas de la vida es feliz al cumplir años?
No. No me gusta cumplir años, ni que me regalen nada. Si me quieren regalar algo que me lo regalen, pero no en mi cumpleaños. En casa ya lo saben.
A usted le conocen por la imagen que proyecta en TV de persona aliada con el coraje, entregado... ¿Su carácter tiene que ver con su imagen?
No. La gente que me conoce sabe que soy muy amigo de mis amigos y que me gusta reírme y jugar un buen mus. Lo que pasa es cuando diriges o entrenas con más de veinte a tu cargo no puedes estar de broma. Hay que tomarse la profesión de cada uno en serio, y a mí me gusta estar más preparado que nadie porque con veintitantos jugadores se dan cuenta enseguida si tú sabes o no sabes. Cuando les explicas en una sala con un DVD cómo hay que jugar, si no estás preparado, te comen.
¿En qué consisten ahora sus pequeños placeres?
Son sencillos. Una buena cerveza bien fría, por ejemplo, después del entrenamiento. Eso es uno de los mayores placeres. O un arroz con conejo de mi tierra cuando nos juntamos la familia. Y el placer de ser deportista, de sudar y darte una buena ducha. Cuando estoy dos o tres días sin hacer ejercicio, siento como que me falta algo.
Abre la prensa, observa los telediarios... ¿Con qué se altera?
Veo a todo el mundo pendiente de la economía y del paro. No me gusta que, cada vez que abro un periódico, observar que se cierra una fábrica y gente que se queda en el paro. Y no entiendo bien esa especie de desfalcos y de millones de dólares que se han perdido. Supongo que alguien se los ha quedado, que un señor ha engañado a otros, pero no se han quemado. ¿Dónde está ese dinero? Si me quitan dinero supongo que lo tendrá otro. Estará en algún lado.
¿Qué le ha sorprendido de Navarra que no esperaba?
Ha sido un poco sorpresa que el invierno esté siendo un poco duro, pero ya me dice todo el mundo que no ha sido normal. Como yo pensaba, es una ciudad con ambiente de fútbol e identificada con el equipo. Ahora empezamos a levantar la cabeza con la paciencia y la tranquilidad que ha tenido la gente porque ha visto que se trabajaba y el trabajo empieza a dar los primeros frutos.
Dicen los que llegan de fuera que en Navarra viviríamos mejor con menos política.
Veo al navarro bastante independiente en todos los aspectos. Están los navarros identificados con ellos mismos; veo que, estando dentro de España, son bastante independientes en todos los aspectos y eso es bueno para ellos.
¿Llevaría a muchos políticos al banquillo de los suplentes?
A mí no me gusta la política porque lo que para uno es bueno, para el otro es malo. Y eso no me gusta. No me gusta que los políticos, que en muchos aspectos son los máximos representantes del país, se pongan, con perdón por la palabra, a parir unos a otros. Eso lo ve el pueblo y no es bueno para el pueblo.
¿De qué suele desconfiar?
Soy bastante desconfiado. Me fijo mucho en todo lo que sucede alrededor, pero soy bastante comprensivo.
Hablando de desconfianza. ¿Qué sintió un ex madridista como usted cuando no pitaron los dos penaltis famosos en el Bernabeu a Osasuna? ¿Sintió que le tomaron el pelo?
Por supuesto. Ves que el árbitro se ha equivocado y quiere compensarlo con el linier. Tienen todo el derecho a equivocarse, pero la responsabilidad, a veces, les puede. Pero ese partido y el del Barcelona nos ha dado una credibilidad enorme.
¿Sintió el peaje de dirigir un equipo pequeño?
También me ha ocurrido estando en el Madrid.
¿Tiene algún miedo?
Tengo miedo a que, lógicamente, llegará un momento en el que uno no puede valerse por sí mismo. Me dio tristeza ver a mi padre y a mi madre muy mayores y con ganas de vivir. Afortunadamente murieron con 94 años y con 92 y daba gusto verles luchar. La estirpe mía viene de ahí, de luchar y de trabajar hasta el último segundo.
¿Qué modificaría, si pudiera, de sí mismo o de la vida?
De la vida modificaría que la gente no se tenga que morir. Que se pueda empezar otra vida. Que se pueda comenzar otra etapa. Pero la vida está confeccionada así.
¿Qué lección ha aprendido a las malas? Usted sufrió dos operaciones tras una lesión gravísima.
Creo que a las malas no se aprende nada. Queda huella, pero las cosas a las malas no te llevan a ningún camino. Hay reveses que te ayudan. Ahora echo en falta ocho o nueve puntos de partidos que podíamos haber ganado pero, si los tuviésemos, a lo mejor no hubiésemos conseguido once seguidos. Me lesioné muy joven, cuando era 13 veces internacional. No sabían si iba a poder volver a jugar al fútbol, pero luego fui 81 veces internacional. Igual si no me hubiese lesionado no hubiera jugado más veces en la selección. Nunca se sabe. La vida lo que te quita por un lado te lo puede dar por otro si sabes aceptar las cosas.
Diariodenavarra.es no se responsabiliza ni comparte necesariamente las ideas o manifestaciones depositadas en las opiniones por sus lectores La discrepancia y la disparidad de puntos de vista serán siempre bienvenidos mientras no ataquen, amenacen o insulten a una persona, empresa, institución o colectivo, revelen información privada de los mismos, incluyan publicidad comercial o autopromoción y contengan obscenidades u otros contenidos de mal gusto.
Diariodenavarra.es se reserva el derecho a decidir las noticias que admiten comentarios de los lectores.
Atención: Tu petición no ha sido procesada correctamente. Comprueba que has rellenado todos los campos obligatorios correctamente y vuelve a intentarlo.
(*) Todas las opiniones que tengan rellenados estos campos pueden aparecer publicadas en el periódico impreso
José Antonio Camacho repasa sus experiencias y advierte que lo que la vida quita por un lado lo puede devolver por otro. J.C. CORDOVILLA
José Antonio Camacho.
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual