Pagaban una pequeña cantidad y el resto lo financiaban, utilizando documentación falsificada de toxicómanos y delincuentes
Tres personas han sido condenadas por un delito continuado de estafa a un concesionario de automóviles de Santander, con penas de entre 7.560 euros y 2,5 años de cárcel. Una cuarta ha sido condenada a 1 año y nueve meses de prisión por falsificar documentos para la estafa.
El fallo de la Audiencia de Navarra se dicta de conformidad con los acusados, María Reyes Amaya Cortés, Eugenio Jiménez Barrul, Jesús Jiménez Amaya y Antonio Pérez Vázquez.
El fallo precisa que María Reyes y Eugenio, matrimonio, y su hijo Jesús, "con evidente ánimo" de obtener un "ilícito beneficio económico", captaron en Pamplona y alrededores a personas (toxicómanos y delincuentes) para que éstas les consiguieran documentación personal, nóminas y datos bancarios de diferentes ciudadanos y para que abrieran cuentas bancarias.
La documentación era usada para adquirir vehículos nuevos o de kilómetro 0 por los que abonaban una pequeña cantidad y el resto lo financiaban, si bien de forma inmediata procedían a venderlos. Así no hacían frente al pago de las cantidades financiadas en las sucesivas compras y obtenían beneficio en las siguientes transmisiones.
Para ello contaron con la colaboración de Antonio Pérez, miembro de una asociación gitana y que, por su puesto en la misma, daba altas y expedía nóminas, todo ello con documentos falsos, a nombre de personas que luego figurarían como compradores de coches.
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