Sin la pugna por la presidencia del partido, los regionalistas prevén un congreso tranquilo
Alberto Catalán, actual secretario general de UPN, ha decidido no presentar su candidatura para presidir el partido en el congreso que los regionalistas celebrarán el próximo mes de abril, y en el que elegirán al nuevo líder que sustituirá al actual máximo dirigente de UPN, Miguel Sanz. El camino queda por tanto libre para la única persona que ha anunciado de forma oficial su candidatura, la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina.
La decisión de Catalán de no entrar en la carrera presidencial en pugna con Barcina llega después de dos semanas de conversaciones mantenidas entre ambos, la mayoría de ellas en la sede de UPN, en las que se ha hablado de "colaboración", según fuentes regionalistas. Esta colaboración podría concretarse en la candidatura de Alberto Catalán a una vicepresidencia ejecutiva que, en el caso de ser refrendada por los afiliados regionalistas, convertiría al actual secretario general del partido en la mano derecha de Barcina.
De posible rival a número 2
Para que esta fórmula de colaboración llegue a forjarse serían necesarios varios cambios. En primer lugar, es preciso que la ponencia estatutaria cambie la forma en que actualmente se elige al vicepresidente de UPN, un cargo nominativo facultad del presidente. En septiembre de 2006, Miguel Sanz nombraba a Yolanda Barcina vicepresidenta del partido, apuntando así el nombre de su sucesora.
Si la ponencia propone un cambio en la forma de elección del vicepresidente para que sean los propios afiliados quienes elijan a la persona que opte a este puesto, esta modificación tendrá que ser ratificada por la asamblea regionalista. Además, la vicepresidencia a la que podría optar Catalán tendría una serie de funciones ejecutivas, aún por concretar, que dotarían al cargo del suficiente poder como para ser considerado el número dos del partido.
El caso es que, aunque existen varias fórmulas posibles de colaboración y varias vías para concretarlas, la principal novedad que se ha producido durante estos días es que Catalán ha decidido que no será rival de Barcina en la aspiración de presidir UPN, sino que será su aliado en la nueva dirección del partido de la que se doten los afiliados regionalistas.
Alberto Catalán nunca ha anunciado públicamente que estuviera dispuesto a presentarse como candidato a presidir UPN. Por lo tanto, su decisión de no participar en la carrera presidencial tampoco se ha hecho pública. Sin embargo, era un secreto a voces que todo un movimiento interno en el partido apostaba por el actual secretario general para que fuera el que llevase las riendas del partido, dejando el liderazgo en las próximas elecciones forales a Barcina.
La reflexión sobre la conveniencia o no de presentarse como candidato a presidir UPN se hizo más intensa para Alberto Catalán después de que la alcaldesa de Pamplona anunciase, en una entrevista concedida a este periódico, su disposición a presidir el partido. Algunas de las declaraciones de Barcina en dicha entrevista, al referirse a los cargos públicos de UPN que animaban a Catalán a optar a la presidencia, no sentaron bien a diversos sectores del partido, que se dirigieron inmediatamente al secretario general para expresarle su respaldo si finalmente se animaba a presentar su candidatura.
Catalán agradeció los apoyos recibidos, pero continuó guardando públicamente silencio. Mientras tanto, tanto el presidente Sanz como la candidata Barcina sí han venido expresando sus opiniones. La alcaldesa de Pamplona ya había dejado muy claro que no estaba dispuesta a ser la cabeza del cartel electoral de UPN para las próximas elecciones si no era además la presidenta del partido. Y Miguel Sanz ha reiterado en varias ocasiones su opinión contraria a la bicefalia.
Fuentes regionalistas cercanas a Catalán aseguran que este órdago de Barcina, aunque no sentó bien, tampoco ha sido la razón principal por la que el secretario general ha decidido no situarse en la parrilla de salida hacia la presidencia del partido. Al contrario, señalan que la mirada de Catalán no está tan puesta en las próximas elecciones autonómicas como en el futuro inmediato del partido. Según su criterio, UPN acaba de salir de la crisis que le llevó a la ruptura con el PP después de 17 años de colaboración electoral, y ofrecer ahora la imagen de un partido dividido en la elección de su líder sería más perjudicial que positivo para la formación regionalista.
Tanto el presidente de UPN, Miguel Sanz, como la vicepresidenta, Yolanda Barcina, a punto de embarcarse en un viaje a Estados Unidos, ya conocen la decisión de Alberto Catalán.
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual