"Para que alguien caiga tiene que encaramarse, y eso se hace de forma consciente", aseguran en Protección Ciudadana
LAS murallas de Pamplona se han cobrado la vida de, al menos, seis personas en los últimos 12 años. Además, otra media docenas de personas han resultado gravemente heridas después de precipitarse desde algún punto de las murallas. La mayoría de los accidentes de este tipo suceden en San Fermín.
A la vista de las cifras, el Baluarte del Redín (junto a la plaza del Caballo Blanco) es con diferencia el rincón donde más accidentes de este tipo se han registrado en los últimos años, con tres fallecidos. Haciendo caso omiso de la protección de la malla metálica, o de los reiterados avisos de la Policía Municipal y de los auxiliares de Protección Civil, el último en perder la vida al precipitarse de las murallas en esa zona fue un irlandés de 23 años, que murió el pasado 6 de julio de 2008. Precisamente, a escasos metros de esa zona, aunque en la vertiente que lleva a la Ronda Obispo Barbazán, en la trasera de la catedral, se precipitó también al vacío una joven la pasada Nochevieja. Permanece en la UCI del Hospital de Navarra. Encarna el último suceso de este tipo que, a pesar de las medidas de seguridad existentes, viene repitiéndose cada cierto tiempo en Pamplona.
Los Sanfermines de 1997 fueron unos de los más trágicos en cuanto a caídas desde la muralla. Dos personas perdieron la vida en diez días al precipitarse desde la zona del Baluarte del Redín. El 7 de julio fallecía un joven madrileño de 22 años, que cayó desde una altura de unos 20 metros. El día 16 de ese mismo mes fue descubierto el cadáver de otro varón de unos 20 años, que se precipitó desde la zona de la parte baja del Redín, a la que se accede desde el Vergel. En aquellas fechas, la policía apuntó a la posibilidad de que el joven se hubiera quedado dormido en una zona inclinada del baluarte del Redín y hubiera resbalado.
Mejoras en 1998
Un año después, el 9 de julio de 1998, moría otro hombre, de 25 años, que se precipitó al vacío en la Ronda Obispo Barbazán. Cayó desde una altura de unos 16 metros. Ese mismo año, en 1998, se había reforzado con malla de alambre durante los Sanfermines la zona de las murallas que la Policía Municipal consideró más peligrosa: la del Redín. Principalmente, la zona ajardinada, donde algunos jóvenes terminaban dormidos y podían rodar hasta acabar cayendo sin percatarse.
No todos los sucesos más trágicos han tenido lugar en la zona del Redín. El 10 de julio de 2005 los cuerpos sin vida de un hombre de nacionalidad estadounidense y una mujer española fueron hallados en la trasera del Archivo General de Navarra, junto al río Arga. La Policía Nacional se hizo entonces cargo de la investigación y confirmó que los primeros datos apuntaban a que habrían podido precipitarse accidentalmente. La zona presenta un desnivel de unos 30 o 40 metros. El último suceso trágico en las murallas de Pamplona fue el de los últimos Sanfermines. El irlandés muerto se encontraba se encontraba bebiendo con un grupo de unas diez personas junto a las murallas del Redín y, de manera reiterada, según relataron los técnicos de Protección Civil del Ayuntamiento de Pamplona, intentaba encaramarse al muro. Tras dos avisos a los que el joven hizo caso omiso, cayó desde una altura cercana a los 35 metros y falleció en el acto.
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual