"El modelo de familia como comunidad indisoluble de amor y de vida, abierta al don de los hijos, no pasa nunca"
El Papa Benedicto XVI y el cardenal arzobispo de Madrid, monseñor Antonio María Rouco Varela, afirmaron ayer que la educación de los hijos ha de estar en manos de "padre y madre" y animaron a las miles de familias presentes en la misa celebrada en la madrileña plaza de Colón a permanecer unidas "a pesar de vivir tiempos tan críticos".
Con una temperatura inferior a los diez grados y con pronóstico de lluvias, que finalmente no cayeron, cerca de un millón de personas -según fuentes de la organización- celebraron la festividad de la Sagrada Familia.
Globos, pancartas bajo el lema La familia es solidaria, el Papa es solidaridad, paraguas con los colores blanco y amarillo de la bandera vaticana, y banderas españolas y de varias comunidades autónomas, completaron la estampa festiva de la plaza de Colón, a la que, antes y después de la misa, el Coro de la Almudena amenizó con villancicos.
En este contexto, el Papa invitó a los asistentes, en un mensaje desde el Vaticano, a que no dejen que "los lazos del amor se desvirtúen". Benedicto XVI, en español, recordó a los fieles reunidos en Madrid, "en esta entrañable fiesta para orar por la familia y comprometerse a trabajar por ella, a favor de ella, con fortaleza y esperanza".
"Cómo no subrayar en estas circunstancias el malestar y el dolor causados por ciertas heridas a la familia que se amplifican", aseveró el Papa.
La lacra del aborto
Por su parte, el cardenal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, aseguró en su homilía que los niños "necesitan de sus padres". "Necesitan del amor de un padre y de una madre para poder ser engendrados, traídos al mundo, criados y educados conforme a la dignidad que les es propia desde el momento en el que son concebidos en el vientre materno: la dignidad de personas, llamadas a ser hijos de Dios", agregó el cardenal.
Insistió, además, en que la familia tiene que ser "una comunidad indisoluble de amor y de vida, fundada en la donación esponsal del varón a la mujer y de la mujer al varón y, por ello, esencialmente abierta al don de la vida: a los hijos".
En referencia al día de los "Santos Inocentes" Rouco Varela denunció "la crueldad del aborto", que a su juicio es "una de las lacras más terribles de nuestro tiempo, tan orgulloso de sí mismo y de su progreso". En ese sentido, señaló que "estremece el hecho y el número de los que son sacrificados por la sobrecogedora crueldad". "Ellos son los nuevos santos inocentes de la época contemporánea", aseveró.
Frente a "la cultura del relativismo egoísta, del interés y de la competencia de todos contra todos, y la cultura de la muerte" , Rouco Varela alentó a los asistentes a sobrellevar las dificultades de todo tipo que "se interponen en el camino de las familias", siguiendo el ejemplo de la Familia de Nazareth, "siempre luminoso y siempre actual".
Por el bien común
En unas palabras previas a la misa, el fundador de Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, dijo que "el objetivo de este acto es rezar por las familias de España, de Europa y del mundo".
Durante su intervención, manifestó que "el Papa nos ha animado a todos a dar testimonio público de fe".
En la misa hubo oraciones pidiendo que los gobiernos "promuevan el bien común de todos y de la sociedad" y que "fomenten la igualdad, la libertad, la justicia y la paz, la unidad, la concordia y los derechos fundamentales".
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