Hasta ahora, la empresa de Castejón ha concluido 9 trenes para el metro de Barcelona y cinco para cercanías de Madrid
La empresa Trenasa de Castejón, perteneciente a la firma guipuzcoana CAF, ha pasado de 34 a 120 empleados apenas un año después de la inauguración de su planta en diciembre de 2007. El aumento de la actividad, centrada en el montaje del interior de los trenes, ha llevado a triplicar la plantilla y también a ampliar sus instalaciones en el polígono industrial, donde se está construyendo una nave de producción, que se unirá a las dos existentes y a la de pruebas.
La inversión inicial de la firma ascendió a 7 millones de euros, de los que 1,2 fueron aportados por el Gobierno foral como ayuda a la inversión y creación de empleo.
Desde que la firma se instaló en la villa ferroviaria, de sus talleres han salido 9 trenes para el metro de Barcelona, y otras cinco para cercanías de Madrid -de entre 3 y 5 vagones cada uno-. Pero las previsiones son también optimistas, ya que actualmente trabaja en proyectos como los metros de México y Mallorca, que aseguran la actividad hasta 2011.
El proceso que se lleva a cabo en Castejón se inicia con la recepción del "esqueleto" de los vagones, que son montados al completo con el cableado eléctrico, todo el revestimiento interior y pruebas de funcionamiento, de forma que los trenes salen listos para su uso público.
Primer tren trasladado
Además, esta semana la empresa ha dado un paso más, ya que ha sacado de la fábrica el primer tren a través del acceso directo de 200 metros que ha construido desde sus instalaciones a la estación de ferrocarril. Se trata de un modelo eléctrico Civia, destinado al transporte de cercanías de Madrid y del que se harán otras 4 unidades destinadas a Renfe, a través de un consorcio entre CAF y Siemens.
Para Trenasa, esta conexión es fundamental. "Es vital para nosotros porque los trenes se construyen íntegramente en la fábrica y hay que darles salida por su medio natural, que es la vía, ya que no se pueden transportar en camiones", explicó Luis Fernández, gerente de la empresa.
El tren se trasladó el viernes y viajó hasta Alcázar de San Juan. Para la operación fue necesaria la técnica de Renfe Paloma Martínez, que se encargó de supervisar que todas las pruebas eran correctas a lo largo del viaje hasta Alcázar de San Juan. Además, el tren fue conducido por José Luis Parrilla Moreno, un maquinista de Renfe especialmente habilitado para ello. Por último también viajó en el tren el jefe de pruebas de Trenasa, Manuel Bayo Carbonell, que ya había hecho pruebas a baja velocidad, así como de frenadas desde las cabinas. Su velocidad máxima es de 120 km/h, tiene 100 metros de largo y una capacidad de 237 pasajeros.
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