Bru comenzó en 2002 en La Pecol portugués, ha militado en el Kaiku y Euskaltel-Euskadi y lo deja con cinco victorias
Las retiradas en los deportistas de elite rara vez llegan de sopetón. Son decisiones que se van madurando poco a poco hasta llegar a un punto de no retorno, entonces se da el paso. Es lo que ha hecho el beratarra Jon Bru. Después de siete campañas al máximo nivel el ex corredor de La Pecol, Kaiku y Euskaltel ha decidido colgar la bicicleta como profesional.
Para Jon Bru el paso de Kaiku a Euskaltel debía haber supuesto un salto de calidad, una gran oportunidad. Y no ha podido serlo. En sus dos campañas de naranja (2007-08) Bru no rendió al nivel que se esperaba de él.
"No creo que sea por una causa concreta, hay muchos factores. El primero es que yo no me he adaptado a un equipo, a su forma de funcionar. Yo me he presionado mucho para cumplir con las expectativas, y eso no me ha dejado rendir", explicaba ayer Bru desde Granada. "Después el calendario que he tenido no ha sido el más idóneo para mí, y en estos dos últimos años las alergias me han machacado".
Bru llegó a Euskaltel procedente del Kaiku, donde obtuvo buenos resultados. Los dos años en la escuadra naranja han sido malos en resultados, y también en sensaciones. Al beratarra le comunicaron la baja a finales de septiembre, y a pesar de que ha tocado mil puertas en España y Portugal para seguir en el pelotón, los resultados de las temporadas 2007 y 2008 tampoco le han facilitado mucho las cosas.
El ciclismo que deja
Bru cree que podía haber seguido una o dos temporadas a buen nivel, y sobre todo se queda con las ganas de quitarse el mal sabor de las dos últimos años. "Me da rabia, pero voy a dejar el ciclismo con la sensación de no haber dado todo lo que podía, de haberme dejado algo dentro", apuntaba.
Al beratarra le duele ver la situación en la que está un deporte que lo ha sido todo en su vida desde los siete años. La situación de los equipos, la de los corredores, y por supuesto la lacra del dopaje y su merma en la credibilidad del ciclismo. "Es algo que nos afecta a todos, el hecho de que sea algo que se esté comentando todos los días en los medios, entre los compañeros y que finalmente se traslada a la sociedad es algo que te va minando la ilusión", argumenta. "Pero el dopaje es una realidad que está ahí y que lo la podemos negar".
Curiosamente el mejor recuerdo que se lleva Bru de su etapa ciclista no es del profesionalismo. "Me quedo con la victoria en el Valenciaga en aficionados. Es el año que más a gusto he andado. Eso y el año de Kaiku que hicimos las clásicas belgas de septiembre y me vi disputando carreras con McEwen y Gilbert. Eso y el montón de buenos amigos que dejo en esto", explicaba ayer Bru.
Pero Bru se marcha con deudas pendientes del profesionalismo y un sueño no cumplido, el haber logrado brillar en las grandes clásicas del norte.
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