La marcha, bajo el lema Euskara Ofiziala discurrió entre los cines Golem y la Plaza del Castillo, donde se leyó un comunicado
Una manifestación reivindicó ayer en Pamplona para la oficialidad del euskera en todo el territorio de la Comunidad foral (ahora mismo, esta lengua ya es oficial en la zona vascófona y su uso está garantizado por ley en la mixta). Europa Press situó el seguimiento de la marcha en unas 2.000 personas. Bajo el lema Euskeraz bizitzeko eskubidearen alde. Euskara ofiziala(Por el derecho a vivir en euskera.
Euskera oficial) desfilaron por el centro de la capital navarra distintos colectivos, sindicatos y partidos políticos en favor del euskera, además de centenares de euskoparlantes, que no se arredraron ante la desapacible y húmeda tarde otoñal que no permitió a los termómetros superar los 10 º.
La marcha estuvo precedida por un grupo de zanpantzares y un dantzari ataviado con la ikurriña, encargados de abrir paso a una pancarta de cabecera con el lema de la manifestación. Entre otros, portaron la pancarta Sagrario Aleman, académica y miembro de Euskaltzaindia, Dabid Anaut, escritor, la representante de AEK, Aitziber Sarasola, o el coordinador de Lokarri, Paul Bilbao. Tras ellos, entre los asistentes, se encontraban representantes del mundo de la política como Maiorga Ramírez, Aitor Etxarri (EA), Patxi Telletxea (Aralar), o Mariné Pueyo, de la ilegalizada ANV. En una hora, el grueso de la marcha completó la distancia entre los cines Golem y la Plaza del Castillo, donde Bilbao y Sarasola procedieron a la lectura de un comunicado. A dos voces, primero en euskera y luego en castellano, los organizadores desearon que "las 6.000 lenguas que existen en el mundo puedan vivir con buena salud y fortaleza en su propio territorio". También lo pidieron así para el euskera, sobre todo en el futuro, ya que, aseguraron "aunque así lo deseáramos, no podríamos camuflar la crudeza de la situación de nuestra lengua. Ni siquiera la lectura más optimista podría esconder la incertidumbre".
Superar la ley de 1986
Para ello, exigieron la superación de la ley del vascuence de 1986, a la que tildaron de "restrictiva, que divide y niega los derechos lingüísticos de los ciudadanos". En contraste, reclaman una "oficialidad más allá del simple reconocimiento de un estatus, nutrida de contenidos y de medidas (...); una oficialidad, en concreto, que conlleve otra política lingüística y que impulse la recuperación del euskera". "Queremos una lengua viva que circule sin cesar y que se oiga tanto en la cocina del caserío como en las aulas de las universidades, en los medios de comunicación y en el Parlamento, que se utilice en la calle los sábados por la noche, para lograr que sea una lengua viva, normalizada y plena", destacaron. Asimismo, hicieron un llamamiento a todos los ciudadanos para que se unieran a la reivindicación por la oficialidad y "sigamos trabajando, cada cual desde su ámbito, para conseguir cambios de calado que garanticen el futuro de esta lengua".
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