Javad Nekounam ofreció una magistral dirección del juego y Pandiani rompió la sequía gracias a un regalo de Jacobo
El enfermo tiene mejor cara. Los síntomas de la endeblez, del equipo fragmentado, de las ofensivas previsibles y de la sequía goleadora parecen estar curados. En la Copa, Osasuna confirmó ayer la mejoría que ya ofreció frente al Atlético de Madrid. Eliminó al Getafe rubricando su encuentro más completo de la temporada y no sólo rompió con el gafe del gol y del triunfo que le perseguía.
Mantuvo su excelente tono en defensa y ofreció también esa cara de agresividad, sensación de equipo junto y ataques continuados con pinceladas de fútbol rápido, aspectos que se echaban de menos desde hace bastante tiempo en Pamplona.
La afición celebró el pase a octavos y celebró el regreso de Nekounam, el genial príncipe persa que guió el fútbol de Osasuna marcando perfectamente los tiempos, chocando con el contrario como es debido y repartiendo los mejores pases de la noche. Si el iraní juega bien, Osasuna juega bien. Es así de sencillo. Bienvenido Neko.
Jacobo contribuyó a que la sequía anotadora por fin se terminara. El portero del Getafe había avisado de sus graves limitaciones en el despeje con los pies a los pocos segundos del inicio y desde su prematura pifia que rebotó en Ezquerro cerca del área pequeña, todas las cesiones que le mandaron sus defensas se convirtieron en un dolor de cabeza para él, a la vez que Graderío Sur gritaba cuando el balón rodaba hacia su dominio.
La fe del Rifle en la presión
En el minuto 32 se confirmaron los presagios, gracias en parte a la rapidez que presentaba ayer el terreno de juego. Belenguer le envió el pase a botes, pero con suficientes garantías para despejarlo. Jacobo controló, le sobró algún toque y su pírrico despeje pegó en Pandiani, que sabedor de lo que podía suceder había acudido a la presión. Tras resbalarse, en su segundo intento marcó con toda la portería para él. Fue una muestra de fe dentro de una labor muy activa en los ataques del equipo rojillo.
Pero Pandiani no sólo metió el pie en los balones divididos. Además, abrió un fenomenal pase a la derecha en la ocasión con la que se abrió el encuentro. Siempre directo al área, Masoud tocó de primeras hacia Ezquerro, que desde el punto de penalti no conectó del todo bien con su pierna derecha.
Osasuna comenzó y terminó la primera parte en el campo del Getafe. Dispuso de un par de contras en superioridad a las que faltó el último pase de Masoud y sólo se vio inquietado por un centro de Granero que no encontró rematador y un cabezazo de Manu del Moral que salió junto al palo.
Los rojillos atacaron con más sentido que anteriores episodios, más unidos, con más jugadores por delante de la pelota, y francamente bien dirigidos por Nekounam. Junto con el regreso de Pandiani, era la mejor noticia.
Grave lesión de Roversio
Antes del descanso la grave lesión de rodilla de Roversio, que se puede perder toda la temporada, enfrió el empuje de un esperanzador Osasuna que ratificó en la segunda parte su fútbol y orden en todas las líneas. Con el Getafe algo más adelantado y toda su artillería, pero sin la sensación de poder empatar la eliminatoria, el equipo de José Antonio Camacho no se metió atrás y se plantó en varias ocasiones ante Jacobo. Faltó la puntilla.
Jokin Esparza, el autor del primer disparo con peligro en la reanudación, apareció por sorpresa con una diagonal de libro y recibió un sensacional servicio de Nekounam entre los defensores madrileños que finalmente no pudo culminar. Lo evitó Jacobo, que en la segunda parte salvó su honor con otra parada ante el propio director de orquesta iraní. Neko trazó una jugada espectacular entre la zaga del Getafe y llegó en posición forzada ante el guardameta rival, que salvó en última instancia. También Font pudo poner el segundo con un disparo que salió alto.
En cualquiera de estas jugadas se rozó el tanto de la tranquilidad para evitar los sustos que dieron Guerrón y Casquero (esta vez no puso su selle con un golazo) con sus durísimos lanzamientos.
Osasuna celebró el triunfo como algo más que un pase a octavos de Copa. Es la confirmación de la mejoría. Osasuna está vivo. Próxima estación, San Mamés.
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