El ingeniero Santiago Sáinz de los Terreros explicó ayer el proyecto a los concejales de Urbanismo de Pamplona
Un nuevo vial de 350 metros de longitud, de doble calzada y con mediana central servirá para unir los barrios de Rochapea y San Juan, desde el puente de Oblatas hasta la rotonda situada junto al instituto Julio Caro Baroja (La Granja). Todavía en fase de anteproyecto, el vial es la primera fase de un plan más ambicioso que se completará con otro vial paralelo a la avenida de Guipúzcoa, y que transcurrirá por detrás de la residencia de Oblatas.
También se prevé una rotonda que distribuirá el tráfico donde hoy existe el cruce semafórico por el que se accede desde la avenida de Guipúzcoa a la Cuesta de Larraina.
El anteproyecto completo fue explicado ayer a los miembros de la comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de Pamplona por el Ingeniero de Caminos Santiago Sáinz de los Terreros, de la firma Sertecna, adjudicataria del concurso para la redacción del proyecto de los nuevos viales de Trinitarios.
Dar salida a Oblatas
La primera fase del proyecto supondrá dar salida directa al barrio de San Juan a los vehículos que atraviesan el puente de Oblatas desde la Rochapea o a los que circulan por la avenida de Guipúzcoa en sentido Pamplona. El nuevo vial atravesará la avenida de Guipúzcoa y se adentrará en Trinitarios, donde todavía hoy existen algunas naves industriales, para llegar hasta el instituto de secundaria San Juan Donibane. A partir de ese punto el vial continuará por el ya existente hasta el instituto La Granja.
Santiago Sáinz de los Terreros señaló ayer que esta primera fase podría iniciarse en la primera mitad del año 2009 y estar finalizada ocho meses después, "o incluso en menos tiempo", aseguró. En estos momentos el expediente está en fase de anteproyecto, aunque el ingeniero calcula que la redacción definitiva podría estar en un mes. El presupuesto para esta primera fase de la obra se calcula en 3,5 millones de euros.
La construcción de este vial es un viejo proyecto aprobado por el Ayuntamiento de Pamplona en el año 1993. Entonces, la calle tenía una longitud de un kilómetro, hasta que se ejecutó uno de sus extremos, el que unía la avenida de Navarra con el instituto Donibane. El ingeniero autor de aquel vial fue también Santiago Sáinz de los Terreros.
Una calzada interior
Sertecna se encarga también de redactar la segunda fase del proyecto, pese a que el Ayuntamiento de Pamplona no tiene previsto ejecutarla todavía. Se trata de un vial interior y paralelo a la avenida de Guipúzcoa que unirá la nueva rotonda que se va a construir junto a la gasolinera de Discosa con también un nuevo puente sobre el río Arga a la altura del barrio de San Jorge.
En este caso se trata de una calzada de unos 600 metros de longitud que transcurrirá por detrás de la gasolinera y del convento de Oblatas. Su anchura será la suficiente para albergar dos carriles de circulación para cada sentido y aparcamientos a ambos lados de la calzada. La idea inicial es que, una vez construido, este vial sustituya a la actual avenida de Guipúzcoa, que pasaría a ser peatonal.
El proyecto no incluye sin embargo el nuevo puente sobre el Arga que sustituirá al de Cuatrovientos, ni tampoco otro de menores dimensiones que se construiría junto a la "pasarela de los tubos" y que permitirá acceder de forma directa desde San Jorge al vial interior a la altura del instituto Donibane.
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