A LFONSO I el Batallador donó en 1131 su palacio, que incluÃa Santa MarÃa, a los caballeros de San Juan de Jerusalén. Éstos se hicieron cargo del templo ampliándolo para convertirlo en parroquia de la ciudad tal y como lo contemplamos hoy en dÃa.
Está situada junto al puente sobre el rÃo Aragón, al pie de la Rúa Mayor que recorrÃan los peregrinos camino de Santiago. Construida entre los siglos XII y XIV, Santa MarÃa la Real fue declarada en 1889 Monumento Nacional. Su estilo corresponde a la transición del románico al gótico. La portada es una de las obras maestras del románico navarro. En el tÃmpano, como se aprecia en la fotografÃa, se representa el Juicio Final. En el interior del templo se conservan obras de notable interés artÃstico, entre las que destaca la imagen de la Virgen de Rocamador, una de las tantas que, por influencia francesa, se difundieron en España especialmente a lo largo del Camino de Santiago. En la sacristÃa se guarda una hermosa custodia procesional en plata sobredorada, realizada por los orfebres sangüesinos de los últimos años del siglo XV.
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