E MPLAZADA en medio de la nada, la pequeña iglesia de Santa María de Eunate es uno de los templos más bellos de la geografía navarra. Esta joya del románico, en el término de Muruzábal (Valdizarbe) presenta una curiosa estructura octogonal.
Las versiones sobre su origen apuntan a que pudo ser obra de los templarios o un hospital de la orden de San Juan. Los enterramientos encontrados en sus aledaños indican que fue una iglesia cementerial de los peregrinos del Camino de Santiago. Al parecer, tenía una pequeña linterna en el tejado que servía como faro en la ruta jacobea, aunque no se han encontrado restos. El interior del templo presenta influencias del diseño musulmán, algo habitual en los templos que jalonan el Camino. Alberga la imagen de Santa María, que reproduce las formas de la talla original románica desaparecida. A modo de claustro porticado, la iglesia está rodeada por una singular arquería que subraya su estructura. Eunate significa en euskera "cien puertas", en alusión a los numerosos arcos que la rodean; en latín, el término "eu nato" se traduce como bien nacido.
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