L A paleta de colores que ofrece el frondoso bosque de Quinto Real fascina al visitante. Su nombre procede de una tradición del siglo XIII, cuando los monarcas de Navarra recibían la quinta parte de las ganancias de los pastores por el aprovechamiento de los pastos y montes de la zona.
Este inmenso bosque de casi 6.000 hectáreas, bajo la silueta del monte Adi, se encuentra dominado por hayas, que comparten el paisaje con castaños, robles y alisedas a lo largo de los ríos. Es ahora, en pleno otoño, cuando Quinto Real muestra su mayor esplendor cromático. La exuberante flora convive con una variada fauna de corzos, gamos y principalmente ciervos. Éstos protagonizan en otoño la berrea, la época de celo en la que el ciervo emite sus berridos mientras busca una hembra para aparearse y combate con posibles contrincantes. Los amantes del turismo ornitológico encuentran un enclave generoso en especies pequeñas, como la perdiz, el dorsiblanco, el pito negro o la becada. El paisaje de Quinto Real está atravesado de norte a sur por el río Arga, que vierte su caudal en el cercano embalse de Eugui.
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