E L legado del polifacético artista vasco Jorge Oteiza se difunde principalmente desde el Museo del mismo nombre, situado en el término de Alzuza.
Su amigo, el arquitecto navarro Francisco Javier Sáez de Oiza, fue el encargado de diseñar un edificio singular que sintoniza perfectamente con la labor escultórica de Oteiza, e integra la casa-taller en la que vivió sus últimos años. Como si de un templo profano se tratase, el gran cubo de hormigón rojizo se corona con tres lucernarios de grandes proporciones, que relacionan en equilibrio continente y contenido. Y es que el museo Jorge Oteiza acoge una extensa colección monográfica de arte contemporáneo, los fondos personales que Jorge Oteiza donó a Navarra en 1992. En ella se incluye la voluminosa biblioteca del escultor, con cerca de 5.000 ejemplares, y las 1.679 esculturas, 600 dibujos y 2.000 estudios del laboratorio de tizas, creados a lo largo de su prolífica trayectoria. El museo es el principal hito de la Fundación Museo Jorge Oteiza, que pretende extender las reflexiones humanísticas del creador oriatarra.
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