E L Arga y el Aragón se hermanan a los pies del barranco de Peñalén, escarpado promontorio de 392 metros de altura que presume de ser escenario de leyendas. Ubicado en Funes, el alto de esta pared de yesos y arcillas rojizas protagonizó en 1076 el fraticidio del rey navarro Sancho Garcés IV, que murió despeñado por la codicia de sus hermanos.
Al parecer, el monarca estaba cazando en los sotos de Funes y se despeñó con su caballo. Otra versión asegura que su muerte fue obra del ultrajado señor de Funes. Siglos después es uno de los parajes más bellos de la Ribera, y es testigo de una rica variedad paisajística y animal. Desde su cima se divisan los dos ríos rodeados de huertas, cultivos de cereales y viñedos que dibujan un paisaje eminentemente ocre y verde. Además, numerosas aves como milanos, halcones, chovas o grajillas sobrevuelan el barranco y anidan en su accidentada silueta. Los que quieran combinar las vistas con el ejercicio cuentan en Peñalén con una ruta circular de trece kilómetros señalizados para recorrer a pie o en bici.
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