En Navarra hay 272 alcaldes, y sólo seis tienen hoy menos de 30 años. Sangüesa, Aranaz, Leitza, Metauten, Juslapeña y Javier están regidos por jóvenes que buscan dar "frescura" a sus ayuntamientos.
DICE un reciente estudio del Ministerio de Administraciones Públicas que el perfil del alcalde español es el de un hombre de entre 46 y 65 años con estudios medios. En todo el país hay 8.112 alcaldes, el 15% de ellos mujeres. Y aunque en el informe, que se ha realizado sobre los representantes municipales electos en 2007, se destaca que son más jóvenes que sus predecesores, la savia joven parece entrar con cuentagotas en los despachos municipales.
En Navarra, de los 272 alcaldes sólo 6 tienen hoy menos de 30 años. Son jóvenes de entre 26 y 29 años, cuatro de ellos mujeres, que dirigen los ayuntamientos de Sangüesa, Aranaz, Leitza, Distrito de Metauten, Valle de Juslapeña y Javier. Aunque todos confiesan sus miedos iniciales para enfrentarse a sus respectivas alcaldías, se ven preparados para afrontar el cargo y valoran que su juventud, más que restar, suma. Dicen aportar "aire fresco".
Madurar a pasos agigantados
Eskisabel Suescun es la alcaldesa más joven de Navarra. Tiene 26 años, pero sólo 24 cuando decidió presentarse en marzo de 2007a las elecciones al Ayuntamiento de Sangüesa como cabeza de lista de su agrupación. Aún no había terminado los tres años de carrera universitaria.
Dice que se lo propusieron y que "si no hubiera dado el paso entonces, no lo hubiera vuelto a hacer". "Tengo que aprovechar estos años en los que apenas tengo ataduras", indica, y cree que, sobre todo, aporta "ilusión y aires nuevos".
Hacerse cargo de un ayuntamiento de 5.128 habitantes como el de Sangüesa dice que le ha cambiado "mucho". "Pero ni para mejor ni para peor. Pierdes cosas, sobre todo tiempo libre, pero ganas otras. Esto te hace madurar a pasos agigantados y ver que las cosas no son a veces como uno quiere".
Sus aficiones son la lectura, ver la tele y los videojuegos, pero apunta que apenas puede practicarlas. "Además de la carga diaria en el consistorio, lo que tiene esto es que no se desconecta fácil. Una está todo el rato pensando en lo que queda por hacer y, si no, la gente te lo viene a recordar por la calle. Pero es lo que hay. Y encima, si te vas fuera, siempre está el bendito móvil...", comenta con sorna.
Suescun confirma que tuvo el respaldo "desde el primer momento" de su familia, su novio y sus amigos, "aunque a alguno le costó más entenderlo". "Me he dado cuenta de que, al ser una alcaldesa joven, la juventud puede llegar a sentirse más cercana al ayuntamiento, y eso es bueno. De hecho, mis amigos me preguntan muchas cosas", añade.
Asegura que su juventud sorprendió "mucho", al principio sobre todo, en Sangüesa y fuera de la ciudad. "Y es gracioso, porque incluso en algún acto me han llegado a confundir con una joven periodista", rememora.
A diario, entre el hospital y el ayuntamiento
Ainara Maia compagina "como se puede" su trabajo como dietista en el Hospital de Navarra con la alcaldía de Aranaz, una de las localidades de Cinco Villas (650 habitantes, más de la mitad de ellos dispersos en 4 barrios de caseríos en torno al núcleo urbano). Del balance de su primer año y medio, se queda con una cosa: "Lo mejor de todo es que hemos sabido informar a la gente de lo que hacemos".
A sus 26 años, sabe que "es normal que la juventud pase de la política y que no se preocupe", y no evita reconocer que ella era "igual". "Sin embargo, un día cruzas la "frontera", y todo cambia", dice. No obstante, puntualiza que no siente estar perdiendo parte de su juventud. "Salvo en momentos puntuales, claro", ríe. "He aprendido cosas importantes como a estar más tranquila en algunas situaciones, a marcar prioridades o a trabajar en equipo", afirma.
"Ahora salgo de trabajar y paso las tardes metida en el ayuntamiento. Y es que, en pueblos pequeños como éste, todo el mundo viene a hablar contigo, comentarte en persona sus necesidades, o te para por la calle a las 10 de la noche. El primer año fue duro", dice.
Cambiar la informática por leyes y subvenciones
Dice que el suyo es un "caso raro" en Leitza (2.889 habitantes) porque no le gusta jugar a pelota ni practicar la caza, "como al 90% de los hombres". Pero es que las aficiones de Javier Zabalo, alcalde de la localidad, de 27 años, pasan por el fútbol, leer o ir al cine. "De todos modos, ahora apenas las puedo practicar. La alcaldía es un trabajo de 24 horas", señala, y lo compara con su empleo anterior en Sarriópapel. "Ahí bastaba con estar pendiente de llevar el buzo y el bocadillo, y al salir tras 8 horas podías desconectar. Ahora, para atender todos los problemas del pueblo eso es imposible, y no me faltan comentarios críticos de los amigos y de la chavala", asegura.
Zabalo destaca que "nadie sabe lo que es un ayuntamiento hasta verlo desde dentro", y que antes de presentar su candidatura "apenas lo había pisado". Año y medio después de ser elegido dice que aún se está "asentando". "Estudié Informática y Telecomunicaciones, pero ahora he tenido que aprender de leyes, de convenios, a pedir subvenciones...", enumera.
¿Se sorprende la gente de un alcalde tan joven? El leitzarra asegura que "según los casos". "Los jóvenes me conocen más: he sido dantzari, entrenador de equipos de futbito, etc. Y parece que lo han asumido bien. A la gente mayor, en cambio, le sorprende más. Tienen otro concepto de "el alcalde"", comenta con una sonrisa.
Javier Zabalo cree que "un alcalde joven, frente a otro de más edad y con la vida resuelta, puede aportar cercanía, frescura, nuevas ideas y riesgo". Dice que él trata de "explicar" lo que hace y no de "convencer", y se sorprende "de la cantidad de cosas que viene la gente a pedir al ayuntamiento".
Perder la desconfianza hacia la política
Juan Miguel Zudaire, alcalde del Distrito de Metauten (300 habitantes en 6 concejos), en Tierra Estella, tiene 27 años y vive en Zufía. Hace 4 abrió, como autónomo, una empresa de instalaciones de frío y climatización. Y hace año y medio se presentó, y ganó, las elecciones en su ayuntamiento. "Soy inquieto y comprometido, y me engañé yo sólo", subraya.
"Los jóvenes, en general, desconfiamos de los políticos. Los vemos poco "sanos" e interesados. Pero yo animo a todo el mundo a entrar en política, pues es un orgullo dedicar parte de tu tiempo al bien de la gente con la que convives", afirma. Él destina unas 20 horas semanales al Ayuntamiento. "Es bastante tiempo para los habitantes que tenemos, pero todo se complica porque somos un municipio compuesto", asegura.
Zudaire comenta que sus amigos ven "raro" que él, a su edad, sea el alcalde, e indica que sus labores municipales le quitan tiempo para estar con ellos. "Los comienzos fueron duros, pero me he sentido arropado, y ser un alcalde bueno o malo no depende tanto de la edad como de las personas. Es clave estar bien asesorado", dice.
Trabajadora, estudiante y alcaldesa de un valle
Con el objetivo de "dinamizar la vida social y cultural del valle", Narila Mondragón Ciarra, natural de Belzunce, se puso hace año y medio al frente de una candidatura "joven" para disputar la alcaldía del Ayuntamiento del Valle de Juslapeña (574 habitantes en 13 pueblos, 11 de ellos concejos), muy próximo a Pamplona. Y la obtuvo.
Ahora, a sus 27 años, dice que no tiene tiempo para nada, "casi ni para ir al monte", pero se muestra "satisfecha de cómo van las cosas". "Si algo necesitaba el valle era movimiento, y se lo hemos dado. Ya hemos puesto en marcha convenios con los consistorios de Berriozar y Berrioplano para que nuestros niños puedan realizar actividades deportivas y culturales allí; hemos instaurado la fiesta del valle; se ha formado un equipo de fútbol; fomentamos actividades en euskera, idioma en el que estudian en Berriozar el 95% de los casi cien niños del valle; se organizan carreras de goitiberas, etc.", enumera.
Narila Mondragón compagina su trabajo, a media jornada, en la escuela infantil de Berriozar, con las labores de alcaldesa del valle y el estudio de la carrera de Magisterio de Primaria en la Universidad del País Vasco, en Vitoria. "No paro. A diferencia de ayuntamientos grandes, aquí poco se puede delegar. Ejerzo de alcaldesa cuando no trabajo, y estudio cuando no hago ninguna de las otras dos cosas. A Vitoria sólo puedo ir uno de cada dos martes, por la tarde, y en los fines de semana trato de tener tiempo para mí, aunque siempre salen cosas...", explica.
Hoy se ve ya "ubicada", pero recuerda que el aterrizaje fue "difícil". "Poco sabía más allá de los niños, y encima estaban de baja el secretario y la auxiliar administrativa. Fueron días de abrir carpetas y cajones sin saber qué habría dentro", rememora.
Anécdotas recuerda "muchas", entre ellas una de los primeros días. "Me llamaron para decirme que había muerto una señora, y me quedé "a cuadros". Resulta que, como alcaldesa, debía llamar al forense para levantar el cadáver, avisar al jardinero para adecuar el cementerio... No tenía ni idea de que un alcalde tuviera que hacer eso", relata.
El orgullo de dirigir un pueblo simbólico
"Javier es un pueblo pequeño (105 habitantes), pero gestiones, aunque no lo parezca, hay muchas. La gente viene al consistorio para todo, y ser la alcaldesa tiene su carga de trabajo. Pero también es un orgullo dirigir este enclave tan simbólico". Mª José Guindano tiene 29 años y compagina su labor en el sector de la hostelería con la municipal, lo que significa "estar todo el día de aquí para allá".
Llegó al ayuntamiento casi sin esperarlo, dentro de una "lista joven" en la que se elegía alcalde al candidato más votado, y su principal proyecto es "ir dando vida poco a poco a Javier".
A pesar de que trabajar en hostelería le ayuda a ser "más abierta", se confiesa "tímida y muy reservada". "De hecho, este año tuve que dar la bienvenida a Javier a 300 jóvenes en unas jornadas en torno al encuentro mundial de jóvenes con el Papa en Sidney de julio... y fue un palo", rememora mientras todavía se sonroja.
Apunta que en la política "hay gente con mucho mundo", y que ha salido de alguna reunión "con la sensación de haber hecho un poco el pardillo". "Pero bueno, yo soy joven, acudo con sencillez y hago todo lo que puedo", sentencia.
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual