El técnico rojillo es querido en Montjuïc por su ascenso en el 94, y el sexto y cuarto puesto de las dos temporadas siguientes. Como visitante, la suerte es bien diferente
JOSÉ ANTONIO Camacho es uno de los entrenadores más queridos por la afición blanquiazul. Fue contratado en el curso 1993-94 para lograr el ascenso a Segunda División y lo consiguió, justo cuando Osasuna descendía.
En su primera temporada en la máxima categoría, el Espanyol acabó sexto y en la siguiente alcanzó el cuarto puesto con plaza para la Copa de la UEFA gracias entre otras cosas a la sensacional temporada del delantero tudelano Ismael Urzaiz, que marcó 13 goles y daría después su gran salto al Athletic de Bilbao.
Su segunda etapa
El ahora entrenador de Osasuna regresó al club catalán tras un breve paréntesis en el Sevilla y fue el primer entrenador del conjunto blanquiazul en el estadio olímpico de Montjuïc (1997-98), con Savo Milosevic a sus órdenes. No obstante, sólo aguantó una temporada en el cargo.
Para el técnico murciano, el estadio de Montjuïc le trae imborrables recuerdos. Pero no sólo son positivos. Como visitante, Camacho ha sido incapaz de vencer al conjunto blanquiazul en los cuatro enfrentamientos previos al partido de este domingo.
El balance del entrenador de Cieza ante el Espanyol es bastante negativo. En su etapa al frente del Rayo Vallecano (temporada 1992-93) logró sendos empates a dos -en Sarriá- y a uno -en Vallecas frente al Rayo-. Tras esa campaña fichó por el equipo españolista, donde estuvo los tres cursos mencionados.
El siguiente precedente data de la temporada 1996-97, cuando los blanquiazules se impusieron por la mínima al Sevilla merced a un gol de Jordi Lardín. Un par de jornadas después, el de Cieza puso fin a su etapa en el conjunto andaluz por los malos resultados.
Su última visita
Situación idéntica se vivió en la campaña 2004-05. Entonces, Camacho dirigía al Madrid y se presentó en Montjuïc en la tercera jornada. El equipo de Miguel Ángel Lotina le derrotó gracias a un gol de Maxi Rodríguez.
Ése sería el último encuentro del murciano al frente del conjunto blanco ya que después de ese encuentro presentaría su dimisión a al presidente, Florentino Pérez.
"Conmigo, los jugadores no van a mejorar su rendimiento por lo que lo mejor es que me marche", declaró el entonces el entrenador de Osasuna, que aquella noche prescindió de Casillas, Beckham, Guti, Raúl o Figo, y alineó entre otros al ahora osasunista Juanfran Torres.
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