El equipo de Gasol está a una sola victoria de conseguir el pase a la final cuatro años después de la última
Una victoria. Es lo que necesitan los Lakers para volver a pelear por el título cuatro años después y, tal vez, levantar el trofeo seis años más tarde. La franquicia angelina dio un paso casi definitivo al vencer en San Antonio a los Spurs (91-93), en una cancha donde gana muy poca gente. El AT&T Center es un pabellón de los más ruidosos de la NBA, al estilo de los europeos y a lo que no están acostumbrados los estadounidenses.
El partido fue una batalla en los dos aros. Los Spurs querían mantenerse en la eliminatoria, dar un golpe de autoridad e igualar la eliminatoria, después de perder los dos encuentros en Los Ángeles y apalizar a los californianos en el primer partido en casa. Estuvieron a punto de lograrlo. Brent Barry se jugó un triple desde los ocho metros para lograr el triunfo. El lanzamiento no tocó no aro y los Spurs reclamaron con insistencia una posible falta previa.
La cosa quedó en nada y los de San Antonio vieron cómo morían en la orilla después de estar por debajo en el marcador. Se mantenían con vida gracias a Tim Duncan (29 puntos y 17 rebotes), Tony Parker (23 puntos y 9 asistencias) y al veterano Barry (23). Ginobili, otra vez desaparecido. Los Lakers usaron la misma técnica que en encuentros anteriores. Muchas ayudas sobre Duncan (a pesar de sus números, falló 16 lanzamientos) y presión en la línea exterior. Gasol logró 10 puntos y 10 rebotes.
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