Durante el transcurso de la procesión, el arzobispo inauguró la Capilla de Adoración Permanente
La catedral de Pamplona volvió a quedarse pequeña para acoger a los cientos de personas que participaron ayer en la festividad del Corpus Christi. La eucaristía, presidida por el arzobispo de Pamplona, Francisco Pérez González, comenzó a las once de la mañana.
En la homilía, el arzobispo pidió por "los abandonados, a quienes todos debemos dar el amor que Dios nos da porque son quienes más lo necesitan y ellos han de percibir la esperanza de Cristo". Francisco Pérez también recordó a los fieles la importancia de amar al prójimo. "Amar a Dios y al prójimo debe ir parejo. Recordad que quien adora ama y quien ama, sirve", dijo el arzobispo.
Los más pequeños fueron los protagonistas de la celebración. Así, decenas de niños y niñas que este año han recibido la Primera Comunión ocuparon los primeros bancos de la catedral durante la misa y, después, participaron junto a los mayores en la procesión.
Sin embargo, el momento de mayor protagonismo infantil se vivió al final de la eucaristía con la interpretación del baile de los Seises ante el Santísimo. Siete alumnos del colegio de las Madres Dominicas interpretaron esta danza religiosa siguiendo la partitura Hoy el amor divino, de Hilarión Eslava, y con la coreografía del maestro de danza Peio Otano Eguaras. Los intérpretes del baile de los Seises fueron Pablo Pidal Martínez, Iván Ruiz Vives, Javier Echeverría Sola, Julen Ezcurra Lorea, Daniel Lana Goya, Daniel Lacheta Lecumberri y Daniel Obregozo Redín.
A continuación, pasadas las doce del mediodía, empezó la procesión, en la que participaron miles de personas. Aunque el cielo estuvo encapotado toda la mañana, el tiempo respetó el paso de la procesión e, incluso, en algún momento parecía que quería salir el sol. La comitiva recorrió las calles Navarrería, Mercaderes, plaza Consistorial, Zapatería, Pozo Blanco, Comedías, avenida San Ignacio, Fernández Arenas, García Castañón, Paseo Sarasate, Plaza del Castillo, Calle y Travesía Espoz y Mina, Estafeta, Mercaderes, Navarrería y catedral. En la comitiva estuvo presente una nutrida representación del Ayuntamiento de Pamplona, con su alcaldesa, Yolanda Barcina, a la cabeza.
Las calles por las que pasó la comitiva también se engalanaron para la celebración del Corpus Christi. Así, el suelo de la mayor parte del recorrido estaba cubierto de hierba y pétalos de flores. También muchos balcones se engalanaron para la ocasión.
Iglesia abierta todo el día
Durante el transcurso de la procesión, el arzobispo realizó una parada en la basílica de San Ignacio para bendecir e inaugurar oficialmente la Capilla de Adoración Permanente a la Eucaristía. Ésta permanecerá abierta día y noche durante todo el año y cuenta ya con 1.300 voluntarios apuntados. Éstos permanecerán una hora a la semana orando y se responsabilizarán de que todo esté en orden en la capilla.
Después de esta "Statio" litúrgica, la procesión continuó hasta regresar a la catedral, donde la comitiva llegó pasadas la una y media del mediodía.
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