El Racing B, sin muchos alardes, ganó por su efectividad y se lleva un 0-2 a favor a El Sardinero
El Iruña comenzó ayer con mal pie su andadura en la fase de ascenso a Segunda B y cedió ante un Racing B que jugó con lo justo pero que supo jugar sus cartas.
Los pupilos de Alfonso Gogorcena salieron al césped con ganas y atrevimiento, arengados por la numerosa hinchada que se había desplazado hasta el campo. Sin embargo, el balón no entraba en la meta de Mario, por más que Manuel, el más luchador del equipo, lo intentaba. Por si fuera poco, la mala suerte se cebó con los pamploneses. El Racing B marcó en la primera ocasión clara que tuvo en todo el choque y a partir de ahí el Iruña se vino abajo. La sentencia llegó casi con la hora cumplida y dejó helados a jugadores y aficonados. Ahora sólo queda soñar con remontar en El Sardinero.
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