Se han imprimido 2,25 millones de boletos que se venderán al mismo precio que en los últimos 4 años: 0,75 euros
Cáritas Diocesana de Pamplona anunció ayer que no ha renovado este año el convenio de viviendas de integración social (VIS) que desde 1998 suscribía con los departamentos de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno Navarra y del que se beneficiaban unas 50 familias cada año. El motivo es "la ineficacia del plan en los últimos años", según expuso ayer el delegado diocesano de Cáritas, Ángel Iriarte.
"Durante mucho tiempo ha dado frutos importantes, pero venimos viendo desde hace años que ya no funcionaba. De hecho, el año pasado sólo una de las viviendas gestionadas fue en Pamplona, mientras que el resto era en pueblos y en viviendas en situación de gravísimo deterioro", comentó Iriarte.
El responsable de Cáritas ha mantenido contactos con los consejeros de los dos departamentos del Gobierno foral implicados. A ambos ha propuesto nuevas iniciativas de colaboración, entre las que destaca la posibilidad de reservar un porcentaje de viviendas protegidas destinadas a familias en riesgo de exclusión social que podrían repartirse por las distintas promociones de viviendas para evitar crear guetos como los que se han detectado zonas como Berriozar. "Hay que dispersar la pobreza para evitar concentraciones problemáticas", aseguró Iriarte.
"De momento hemos encontrado muy buena disposición y creemos que se está trabajando en la posibilidad de estas iniciativas, que irían encaminadas al alquiler. Desde Cáritas consideramos que es más adecuado, porque muchas personas comienzan a tener dificultades para conseguir préstamos bancarios", señaló Ángel Iriarte.
Hasta ahora, Cáritas preparaba el proyecto de familia y vivienda que presentaba para su aprobación al Gobierno de Navarra. Sin embargo, el aumento de los precios de los inmuebles que cumplan los requisitos (precio del metro cuadrado) ha hecho inviable encontrar más casas en Pamplona para las personas con las que trabaja Cáritas.
En las promociones de viviendas gestionadas por el Gobierno de Navarra se reserva siempre un porcentaje destinado a personas con minusvalía, solteros o mujeres maltratadas. Cáritas propone que se cree un nuevo grupo dentro de las viviendas reservadas y que, sobre todo, desaparezcan los avales bancarios que pide Vinsa para acceder a las viviendas, ya que los destinatarios de esas casas no pueden conseguirlos.
Según los datos que maneja Cáritas, una de las organizaciones navarras que firmaba el convenio de vivienda social con el Ejecutivo, a finales de los 90 y principios de la década actual llegó a gestionar 100 viviendas por año. Sin embargo, en 2007 sólo se llegó a 47 y prácticamente todas fuera de la capital.
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