Ya no quedan entradas para ninguna de las cuatro funciones. El aforo es para 50 personas.
Los hermanos Oligor, Jomi, de 33 años y Senén de 32, pasaron hace unos años una mala época de desengaños amorosos que les llevó a encerrarse en un sótano y evadirse del mundo construyendo diferentes artilugios y maquinarias. Lo hicieron casi como una terapia, pero fueron creando un universo al que añadieron personajes y completaron con una pequeña historia, hasta convertirse en la peculiar obra de teatro que se expone ahora en el Teatro Gayarre.
"Es una historia de amor muy simple, muy biográfica, que habla de la infancia, del amor, el desamor...", explica Jomi.
Pequeña protagonista
Una muñeca de siete centímetros es la protagonista. Se llama Virginia y "quería ser bailarina", cuenta Jomi. Así se entiende porque al ponerla sobre un dedo y darle vueltas gira sobre sí misma. Como ella hay decenas de muñequitos tipo playmobils repartidos por todo el escenario, cada uno encargado de escenificar un momento de la vida de Virginia. A algunos les acompaña una casita de madera, a otros un coche o un trenecito que hace un largo recorrido. Las pequeñas dimensiones de los protagonistas es lo que ha llevado a los hermanos Oligor a construir una pequeña carpa circular, instalada encima del escenario, que es donde llevan a cabo la función y en la que caben cincuenta personas. "Este ambiente tan íntimo tiene que ver con la historia", explica Jomi.
Valentín es el segundo gran protagonista. Grande, sobre todo, por sus dimensiones. Él es quién cuenta la melancólica historia con la voz de Jomi, que está en todo momento en el escenario haciendo que todo cobre vida en este espectáculo de poleas, pedales, juguetes mecánicos y máquinas inspiradas en experimentos. En este curioso entorno, "Valentín", con una timidez que roza la patología, narra entre susurros la historia de amor y desamor con Virginia, al tiempo que acciona los diferentes mecanismos. Todo ello al ritmo de música de feria.
Los focos son aquí botes de maíz con luces y cartulinas, las vigas están forradas con periódicos viejos, y lucecillas de colores navideñas iluminan toda la carpa.
Por todo el mundo
Las tribulaciones de Virginia lleva cinco años "rulando" por todo el mundo. Francia, Alemania, Italia, Portugal, Holanda, Polonia, Letonia... son sólo algunos de los lugares que han visitados. En todos ellos el espectáculo se hizo con un traductor simultáneo. "En alemán queda muy trágico, en francés muy romántico, cada sitio tiene su gracia", cuenta Jomi. Aunque reconoce que los idiomas no suelen ser un impedimento ya que la historia "es muy visual".
Documental
Pero antes de triunfar en el teatro, los tudelanos hermanos Oligor triunfaron en el cine. Grabaron un documental sobre el proceso de creación del espectáculo, sobre las horas que pasaron metidos en el sótanos ideando y construyendo cada uno de los artilugios que van sorprendiendo al espectador a lo largo de la obra y aunque con él ganado varios premios Jomi reconoce que no le suele gustar verlo. "Es como si proyectaran tu reportaje de boda en los cines, es un poco raro", explica.
Lo que es cierto es que a raíz de ese reportaje mucha gente se interesó por su trabajo y les han contratado en cientos de festivales y teatros del mundo. "Cuando estábamos en el sótano nunca pensamos que fuéramos a acabar en el Gayarre", cuenta Jomi.
Valentín y Virginia actuaron ayer en el Teatro Gayarre, en la primera de las cuatro funciones que representarán en Pamplona. Ya no quedan entradas. Al segundo día se agotaron todas.
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