Los 700 pares de zapatos serán enviados a Honduras por la ONG ACOES en un contenedor
DESPUÉS de cinco años, la zapatería No me pises ke llevo chanclas, situada en la Travesía Bayona del barrio pamplonés de San Juan, cerró ayer sus puertas. Pero antes de hacerlo, quiso dar una nueva vida más solidaria a los cientos de pares de zapatos que se habían quedado sin vender.
"A nosotros esos zapatos ya no nos servían para nada. Así que hace varios días se nos ocurrió que lo mejor era dárselos a alguna ONG para que los lleve a un país del Tercer Mundo y los entregue a gente que realmente los necesita mucho más que nosotros", relató Mar Moral Matabuena, vecina de Ansoáin de 46 años y propietaria de la zapatería.
Ayer, último día en el que la zapatería permanecía abierta, tanto la propietaria como sus familiares intentaron contactar con varias organizaciones no gubernamentales para donar los casi 700 pares de zapatos que todavía permanecían en la zapatería.
"Al ser puente, nos ha resultado imposible hablar con muchas de las ONG. Y otras nos han dicho que preferían que les donásemos el dinero que habíamos conseguido con la venta de los zapatos. En resumen, que preferían ayuda económica en lugar de material, como son los zapatos", indicó Moral.
Finalmente, y a través de la Coordinadora Navarra de Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo (CONGDN), los propietarios de la zapatería lograron contactar con la Asociación Colaboración y Esfuerzo (ASCOES) Navarra.
Esta ONG, que fue fundada por el sacerdote granadino Patricio Larrosa en 1993, trabaja en Honduras, concretamente en las barriadas marginales de Tegucigalpa.
"Somos una asociación que trabajamos todos nuestros proyectos únicamente con voluntariado. En toda España tenemos más de 150 voluntarios. Pero lo más importante es que trabajamos también con cerca de 500 voluntarios hondureños. Les ayudamos para que puedan estudiar y formarse para, a su vez, poder ayudar a sus propia gente a salir adelante", explicó Íñigo Ilundáin Avellaneda, pamplonés de 35 años que hace ocho viajó a Honduras para conocer los proyectos que desarrolla ACOES en ese país.
Más de 4.000 niños
Esta ONG cuenta en Honduras con dos escuelas de 1.500 niños cada una y trece comedores infantiles que cada uno proporciona alimentos a 100 niños de entre tres y seis años.
Estos más de 4.000 niños apadrinados por ACOES serán los beneficiarios de los cerca de 700 pares donados por la zapatería No me pises ke llevo chanclas. "Todos estos zapatos nos vienen de maravilla, porque en las barriadas pobres de Tegucigalpa casi nadie tiene calzado. Los más afortunados tienen sólo un par de zapatos, y los reservan para ocasiones especiales o, como mucho, se los ponen únicamente para ir a la escuela y luego el resto del día están descalzos mientras juegan y corretean por la calle", relató Íñigo Ilundáin.
Durante la tarde de ayer, mientras cargaban decenas de cajas de zapatos en una furgoneta, el miembro de ACOES Navarra Íñigo Ilundáin estuvo acompañado por Pilar Rubio Martínez, integrante de ACOES Valencia, quien pasa este puente del Primero de mayo en la Comunidad foral.
Ambos contaron con la ayuda de la propietaria de la zapatería, quien se mostró muy orgullosa de haber tomado esta decisión. "Somos un comercio muy pequeñito, pero con estos 700 pares de zapatos estamos dando en proporción mucha más ayuda de la que puede dar cualquier empresa multinacional", destacó Mar Moral.
Ayer, a esta vecina de Ansoáin sólo le preocupaba una cosa. "Si me he decidido a donar todos estos zapatos es para que realmente lleguen a su destino y los usen personas, especialmente niños, que los necesitan, no para que se pierdan por el camino".
Fotos desde Honduras
Para paliar esta preocupación, los miembros de ACOES, que enviarán los zapatos a Honduras en un contenedor, se comprometieron a mandarles fotografías de los niños utilizando los zapatos donados desde Pamplona.
"Somos una ONG pequeñita y formada sólo por voluntarios, pero garantizamos que el cien por cien de la ayuda que nos proporcionan, ya sea material o dinero, siempre llega a Honduras. Nunca perdemos nada por el camino ni nos quedamos nada de los donativos, y eso es algo que nos hace estar muy orgullosos del trabajo que realizamos", concluyó Íñigo Ilundáin.
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