El grupo agropecuario AN dispone de una cantina en Tajonar y pronto abrirá otra similar en la planta ubicada en Mélida
Q uien haya visto alguna vez la películaTiempos Modernos (1936) es difícil que no recuerde la escena en la que Charles Chaplin, un obrero que ajusta tornillos en una estresante cadena, es elegido por el director de la fábrica para probar una nueva "máquina de comer" que, como no podía ser de otra forma, fracasa estrepitosamente en todos los intentos por meter el alimento en la boca del actor.
El film se convirtió en su día en una brillante sátira de la sociedad industrial y aquel gag de la máquina de comer fue interpretado por algunos como una crítica despiadada de los menús fast food tan sólidamente vinculados a los nuevos ritmos de vida laborales.
Dos años después de que Chaplin estrenara aquella película, en 1938, se aprobó en España el primer decreto que regulaba la organización de los comedores de empresa. Un decreto de guerra que instaba a la adecuación de espacios resguardados en los que hubiera hornillos para que los obreros pudieran calentar su alimento.
Setenta años después, las comidas no son tan atropelladas como preveía Chaplin y los empresarios habilitan algo más que un cobertizo para sus trabajadores. Menús con dietas equilibradas, espacios cómodos, precios subvencionados, ahorro de viajes de ida y vuelta a casa y la posibilidad de adelantar la hora de salida por la tarde para quienes tienen jornada laboral partida, son ganchos para que triunfe este estilo de vida que, por otra parte, tampoco es nuevo.
Las 500 comidas de Acciona
Desde la una de la tarde, unos 240 trabajadores de las sedes de Acciona en Sarriguren van subiéndose por turnos en un autobús que los traslada en pocos minutos al restaurante Areta. Allí, en un amplio comedor echan un vistazo rápido al menú y eligen entre uno de los cuatro primeros platos. "Nunca faltan verduras, ensaladas y legumbres", asegura Laura Sanz Vergara, trabajadora de Acciona. Luego, sin mucha pausa, vendrán unos segundos tan variados como los primeros y es que en una hora todos están de vuelta frente al ordenador.
El 75% de los empleados de Acciona utiliza esta servicio. "Las ventajas son muchas, -explica María José López Unzu-. Aunque el día anterior tengo que dejarles a los hijos, que son universitarios, la comida hecha en casa. Aquí el servicio es estupendo, variado, de calidad y con un trato exquisito". Su compañera de mesa, Laura Sanz Vergara, añade: "Nos ahorra coger el coche e ir a casa para tener que volver. Al emplear sólo una hora para la comida eso nos permite salir una hora antes por la tarde".
Por si fuera poco, la empresa financia la totalidad del coste del menú. Lo mismo ocurre con otros 250 trabajadores del grupo ubicados por otras plantas navarras. En el caso de la fábrica de Acciona Windpower de Barásoain sus 130 comensales diarios son atendidos por la empresa Tallunce mediante un servicio de catering
La cantina del grupo AN
A muy pocos metros de las oficinas del grupo agropecuario AN, en Tajonar, los trabajadores disponen de una cantina para comer. Son medio centenar, pero a ellos se les añaden algunos camioneros del grupo y otros trabajadores de la zona. Encarna Estévez García, una de las cocineras, saluda a todos por su nombre. "Es normal llevo ocho años con la misma gente", asegura. Esto da pie a que se establezca una relación bastante cómplice entre comensales y cocineros. "Hay veces que cuando uno de nosotros no está demasiado bien le llama a Encarna desde la oficina y le dice que le prepare un arroz blanco", asegura Pilar García Calderón, trabajadora del grupo AN. Un trato muy alejado de la impersonal máquina de comer que desparramaba la sopa sobre el atónito Charlot.
Los trabajadores del grupo AN toman asiento en las mesas con su bandeja dispuestos a comer. "Es el mejor momento para relacionarse con la gente de la oficina, con la suerte de que aquí estás relajado, no tienes que levantarte para nada y te sirven muy bien", apunta Pilar García. El comedor de AN se construyó hace ocho años, y el servicio de restauración fue adjudicado a un hostelero de la antigua cafetería Reta. Angel Moreno Prada, junto a otras tres personas, atiende ahora la cantina. Los trabajadores abonan 5,5 euros por cada comida, el resto, hasta llegar a diez, lo subvenciona la empresa.
Gamesa tiene instalado el comedor en su nuevo edificio de Sarrigurren. Allí, un equipo hostelero elabora cada día las comidas para que unos 300 trabajadores, la mitad de la plantilla, coman en tres turnos. Cada empleado paga 1 euro.
Cómo lograr una comida sana
Comer todos los días fuera de casapuede tener algunos inconvenientes. Se comenta que el médico de una empresa navarra, a raíz de instalar su comedor, advirtió que los índices de colesterol de los empleados habían aumentado de forma notoria. Marta Cuervo experta en Dietética y Nutrición y profesora de Farmacia en la Universidad de Navarra ofrece algunos consejos para que comer fuera de casa sea también saludable.
"Lo primero es evitar los entrantes y el bollo de pan antes de la comida. En cuanto a los primeros platos, conviene combinar a lo largo de la semana la verdura, el arroz, la pasta... Muchas veces los primeros platos incluyen carne o pescado y, en ese caso, habra que optar por un segundo más ligero. Con las ensaladas es bueno que se la aliñe cada uno y controle las cantidades. Respecto a los segundos platos, hay que evitar los guisos, empanados y rebozados de forma habitual, y perderle el miedo a la carne a la plancha y el pescado al horno. Finalmente, en los postres, se debe elegir más la fruta y no excederse con la repostería y las cremas".
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