Era el único hermano de José María Iribarren, escritor costumbrista y autor de la obra Vocabulario Navarro
El abogado Jesús Luis Iribarren Rodríguez falleció ayer por la madrugada en su domicilio de la avenida Carlos III de Pamplona después de cien años de vida, de los que 67 estuvieron dedicados al ejercicio pleno de su profesión, y varios más permaneció colegiado. "Si cien veces naciera, cien veces sería abogado" solía repetir Jesús Iribarren y lo recordó al celebrar sus cien años de vida el pasado 19 de enero.
Iribarren se convirtió durante la segunda mitad del siglo XX en una referencia para el Colegio de Abogados de Pamplona, del que fue vicedecano. Su hermano José María, escritor costumbrista, fue el autor de Vocabulario Navarro. Hasta hace diez años, cuando contaba 90, Jesús Iribarren ganaba recursos al Tribunal Supremo e impartía conferencias sobre su hermano escritor.
Jesús Iribarren había celebrado hace dos meses con buena salud su centenario rodeado de unos setenta familiares. Sin embargo, según explicaban ayer desde la familia, "hace dos semanas sufrió un encharcamiento pulmonar y desde entonces su vida se ha ido apagando poco a poco". Los funerales de Jesús Iribarren se celebrarán esta tarde en la iglesia de Jesuitas de Pamplona.
Testigo de cinco Códigos
Jesús Iribarren estaba casado con Carmen Udobro, de 95 años, con la que tuvo nueve hijos, uno de los cuales falleció. A ellos se suman 27 nietos, de los que siete son abogados, y 27 biznietos. Todos ellos acompañaron hace dos meses al centenario en su domicilio.
Iribarren había nacido en el año 1908 en Tudela, catorce meses después que su hermano José María. Huérfano desde los cuatro años, fue criado por su abuela. Compartió con su hermano bachiller en jesuitas de Tudela, la carrera de derecho en la Universidad de Deusto. Con él hizo también la mili en Madrid y las primeras prácticas jurídicas como pasantes. Fue testigo de la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931 pero la inestabilidad que se vivió en Madrid con la quema de algunos conventos de la que fueron testigos les animó a ambos a regresar a Tudela y abrir un despacho profesional.
Durante la Guerra Civil, Jesús Iribarren trabajó en un juzgado militar en Pamplona. Durante 30 años fue asesor jurídico de la Diputación Foral. También fue miembro fundador del Tribunal Administrativo de Navarra (TAN) e integrante del Consejo de Estudios del Derecho navarro y de la comisión que elaboró el proyecto de la llamada Compilación Privada. En su larga trayectoria profesional ha sido testigo de cinco códigos penales, un código civil y dos millones y medio de decretos. Ostentaba la Cruz de Carlos III el Noble de Navarra y la Cruz al Mérito de la Abogacía. En 2004 el Colegio de Abogados de Pamplona le otorgó la insignia de oro y brillantes.
Una vida entre pleitos
"La fortuna del abogado es tener pleitos y no perderlos. Y he perdido muchos. Pero sí puedo decir que me ha ido bien en esta vida porque no tengo malos recuerdos", aseguraba hace unos meses Jesús Iribarren. De sus primeros litigios, recordaba el abogado centenario los pleitos de Monte de Cierzo y, la defensa de Ignacio Irazoqui en el caso Fasa. Fueron muchas sus defensas en el Supremo.
Antiguo presidente de la Acción Católica, Iribarren aseguraba que lo más importante para él en la vida no había sido, ni el éxito, ni la salud, ni el amor... "Para mí, clarísimo, la paz con Dios.
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